domingo, 20 de julio de 2014

censuradas en ‘El Huffington Post’ por viñetas sobre la Monarquía

"ESPERÁBAMOS TENER LIBERTAD PARA EXPRESARNOS, YA QUE NO COBRÁBAMOS"

Hablan las dos autoras censuradas en ‘El Huffington Post’ por viñetas sobre la Monarquía

SILVIA PADRÓN | Publicado: 
 cuartopoder.es 
Viñetas_censuradas_Huffington_Post
Las dos viñetas sobre la Monarquía que no se publicaron en ‘El Huffington Post’. A la izquierda, la de Iratxe Fernández, ‘AtxE’; a la derecha, la de Laura Santolaya, ‘p8ladas’.
Iratxe Fernández “AtxE” y Laura Santolaya “p8ladas” son dos jóvenes viñetistas que colaboraban con El Huffington Post, de manera gratuita, consiguiendo”visibilidad” hasta que una circunstancia ajena a la relación, rompió ese matrimonio de “conveniencia”. El día que Juan Carlos I anunció que abdicaba, Laura envió una viñeta al periódico. Al día siguiente lo hacía Iratxe. Ninguna de las dos vio su viñeta publicada.
“A los dos días de la abdicación subí la viñeta a la plataforma de la web. Pasaron dos semanas y no la publicaron, entonces recibí un correo de Laura (Santolaya) preguntándome si había tenido algún retraso en la publicación de viñetas, lo comentamos y decidimos escribir a la responsable de la web y  a la directora, Montserrat Domínguez. Recibí una respuesta de la responsable de la web diciendo que la directora no la había visto adecuada y no se iba a publicar.” AtxE explica acuartopoder la reacción del diario digital y su consiguiente incredulidad: “En otra ocasión mandé una viñeta y me pidieron que la cambiara para que no aparecieran símbolos religiosos. Lo entendí, pero esta vez no,  fue una autocensura, porque ya había mandado más viñetas de la familia real”, concluye.
Lo mismo le ocurrió a Laura Santolaya, que incluso consiguió que una viñeta suya sobre la infanta fuera viral. “Era una viñeta en la que se veía a la infanta Cristina vestida como un ladrón, no sólo no la desaprobaron sino que le dieron mucha difusión. En esta ocasión la directora me contestó que era una pena que entendiera como censura lo que sólo era una “línea editorial”. No le contesté más, continúa, mi viñeta no era hiriente, era de mi estilo, irónica”.
Ninguna de las dos encontraba totalmente cómoda trabajando sin cobrar, “nunca he estado a gusto, vi una oportunidad para darme  conocer, no me arrepiento pero no me he sentido orgullosa”, dice AtxE después de año y medio de colaboración con el medio.
“Yo al menos esperaba que la contraprestación por no cobrar fuera tener libertad para expresarme, pero si ni siquiera tenemos eso, no quiero seguir colaborando”, concluye Laura.
Tampoco creen que la orden de no publicarles fuera de la directora, sino “de más arriba” pero se sienten un poco decepcionadas con El Huffington Post, al que consideraban un periódico“independiente”.

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