jueves, 24 de noviembre de 2016

Argentina. “Ponen la lupa sobre las víctimas para esconder los juicios de la complicidad civil”

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Por La Retaguardia/Resumen Latinoamericano/ANRed/   21 de Nov. 2015. —
Lo planteó Ángela Urondo Raboy, hija de Francisco Urondo y Alicia Cora Raboy, en relación al informe elaborado por la ONG Ciudadanos Libres a partir de datos del Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE), que depende del Ministerio de Justicia de la Nación, sobre el número de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico militar. En diálogo con el programa Oral y Público, que conducen Fernando Tebele y María Eugenia Otero, junto a Víctor Basterra y Paulo Giacobbe, por Radio La Retaguardia, Urondo Raboy señaló: “me parece que cuando quieren llevar la lupa sobre la víctima y no sobre los victimarios tiene que ver con esconder esta etapa de juzgamiento de la complicidad civil sobre la dictadura”.

Para Ángela Urondo Raboy la actitud del actual gobierno nacional en relación a los derechos humanos es de un “negacionismo permanente”. “Intentan instalar la discusión de cuántos son los desaparecidos como si un solo desaparecido no fuese genocidio. Y por otro lado, nos hace a todos estar entablando las discusiones con ese eje como si fuera el importante. Me parece que hoy está bueno pensar en que si el Estado tiene los medios para hacer este tipo de informes sobre la cantidad de desaparecidos tranquilamente los tiene para hacer las mismas investigaciones sobre los desaparecedores. ¿Qué hacemos investigando a las víctimas cuando todavía no investigamos a los victimarios como corresponde?”.
La última semana la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación respondió a un requerimiento de la ONG Ciudadanos Libres que solicitaba conocer el número de personas desparecidas durante la última dictadura. La dependencia que encabeza Claudio Avruj utilizó para ese fin los datos del Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE), que depende del Ministerio de Justicia, que indica que figuran 8571 personas desaparecidas entre 1973 y 1983. Esto despertó fuertes críticas por parte de los organismos de derechos humanos.
Al respecto, Urondo Raboy consideró: “aunque quieren llevar la discusión al terreno de si fueron 30.000, 16.000, 4.000; los que quieran, esto fue un genocidio, fue una aberración, lo que pasó queda inscripto en los genocidios. Uno tiene que ir a los fundamentos de los fallos para encontrar las respuestas, porque las respuestas las dan los jueces ahí. Hay que mandarlos a leer los fundamentos de los fallos que están todos subidos por ejemplo en el sitio de los fiscales, hay sitios donde uno puede acceder a esta información que es lo que dice la justicia respecto al genocidio en Argentina, pero me parece que cuando quieren llevar la lupa sobre la víctima y no sobre los victimarios tiene que ver con esconder esta etapa de juzgamiento de la complicidad civil sobre la dictadura, me parece que eso es exactamente lo que quieren hacer”.
Contradicciones
Ángela Urondo Raboy calificó como un “error enorme” que el actual gobierno nacional asocie los juicios de lesa humanidad y la lucha de los derechos humanos con el signo político del gobierno anterior: “los juicios y los movimientos de derechos humanos son muchísimo anteriores al kirchnerismo, los juicios tienen sus antecedentes antes de Néstor Kirchner, entonces me parece que cerrar un pedido de justicia que es por un daño que se hizo a toda la sociedad, no solo a las familias entre comillas de los subversivos, es algo que toda la sociedad merece salvar, incluso los genocidas tienen derecho a esa justicia, y eso es algo importante de pensar, el Estado está tratando de negar algo que es para todos no solo para las víctimas, para los sobrevivientes. El Estado está teniendo actitudes contradictorias: por un lado sigue siendo querellante en algunos juicios; por el otro retira equipos de investigación en áreas específicas, como la Unidad sobre Delitos Financieros por medio de la que se pudieron rastrear fideicomisos que sustentaban la vida de los genocidas prófugos, por ejemplo. Es un momento muy contradictorio donde dicen todo el tiempo que su interés es sostener la política de derechos humanos pero por otro lado la bastardean, la ningunean, la achican y cambian el eje de lo que importa investigar. El Estado tendría que estar ocupándose de acompañar a las víctimas y en investigar los delitos, no en otra cosa”.
Sin dobleces
En los últimos días, Ángela tuvo un cruce de opiniones a través de las redes sociales con Luz Faingold, sobreviviente del Terrorismo de Estado y actual secretaria de Derechos Humanos de Mendoza, a partir de la invitación que realizó la funcionaria a ver un documental que incluye teorías reconciliadoras: “el documental está basado en teorías humanistas y reproduce algunos textos de Silo y algunos experimentos que tienen que ver con las teorías reconciliatorias en general –explicó Urondo Raboy–, y la verdad es que ella lo estaba proponiendo, según me explicó por privado, en un marco de contexto en el que está notando que en Mendoza hay mucha violencia y mucha intensión de revanchismo sobre los crímenes menores como pueden ser un arrebato, hurto de teléfono, y que ante ese tipo de hechos delictivos la gente sale a querer linchar a los delincuentes, entonces ella dice que esta propuesta es para pensar humanistamente y desde esta lógica es que habla de la revancha y de una serie de conceptos, ella dice que era para pacificar a la sociedad, pero para mí era muy llamativo porque es exactamente el mismo discurso que los genocidas defienden para pedir su impunidad nuevamente, así que la discusión se entabló sobre este punto que para mí era absolutamente dialéctico y que tenía que ver con que si bien ella no lo escribió con la intención de parafrasear a un genocida o de discursar lo mismo que ellos, lo estaba haciendo, y yo sentí que mi obligación era hacérselo notar. Se lo hice notar y si ella sigue en esa misma posición habla de ella y de su elección política, filosófica, etcétera. Por eso me parece bueno pensarla como una funcionaria del actual gobierno, es una sobreviviente de la dictadura pero la lucha por los derechos humanos es profunda y no se puede permitir ese tipo de dobleces”.
Ángela volvió a referirse a la funcionaria al hablar del actual juicio que se desarrolla en Mendoza, que se encuentra en la etapa de alegatos de la defensa, y que tiene en el banquillo de los acusados a ex jueces como Otilio Roque Romano, Luis Francisco Miret. En este marco, Urondo Raboy explicó que no se los juzgó antes porque en cierta medida faltaba consenso social y coraje político para encarar este tipo de investigaciones, además de madurez histórica sobre lo que había pasado: “en muchos casos las víctimas pudieron denunciar lo ocurrido, en muchísimos casos no. El caso de Luz Faingold concretamente es uno de ellos, Luz es una de esas personas que pudo denunciar pero no tuvo una militancia en derechos humanos, no militó por los juicios y cuando los juicios llegaron para ella fue muy impactante que se devele eso socialmente, todos los tormentos y maltratos sufridos, y me parece que lo que pasa es que a medida que la justicia llega, las personas se van animando a declarar y lo que ocurre es que se ramifica y se abre el conocimiento, lo que uno sabe, el mapa de lo que uno entiende de lo que pasó”.
La continuidad de los juicios
En diálogo con Oral y Público, Ángela Urondo Raboy fue consultada sobre si existe un techo para los juicios por delitos de lesa humanidad. Al respecto, la joven afirmó que es un tema que se charla en el ámbito de los derechos humanos y del que todos tienen una opinión: “a mí me parece que los juicios marcaron un hito histórico y que eso ya está inscripto, simbólicamente los juicios cometieron su meta, esto está saldado, esto quiere decir que no se va a hacer justicia por cada una de las víctimas que hubo; es imposible, porque por muchísimas víctimas no existen denuncias, no existen pruebas, apenas sabemos una puntita del iceberg. De todos modos los juicios, lejos de estar llegando a su fin y extinguirse, generan nuevas pruebas y nuevas compulsas judiciales para nuevos juicios; los juicios nuevos que empiezan lo hacen generalmente basados en denuncias que se recogen de otros testimonios, entonces es una rueda que todavía no llegó a su techo en la dinámica del día a día. Lo que sí me parece es que desde lo simbólico ya cumplieron su cometido y lo importante en realidad no es terminar con los juicios sino agilizarlos para poder cerrar esta etapa como corresponde”.
En este sentido, Urondo Raboy remarcó que en la etapa actual de los juicios el único techo que existe es el biológico: “los juicios ocurren mientras haya genocidas por juzgar, igual que en la Alemania nazi, ya que hace muy poco tiempo encontraron un genocida y fue juzgado con casi 100 años. Me parece que es interesante pensar que los juicios se acaban cuando ya no hay más acusados o cuando ya no hay más víctimas, no hay más querellantes o no hay más banquillo de acusados, recién entonces los juicios debieran poder terminar, mientras tanto la verdad es que yo siento que es la ilusión de mucha gente que terminen, incluso de gente que no es el enemigo, no son ellos. (Los juicios) son agobiantes, precisan de muchos recursos financieros, humanos, etcétera, la gente que trabaja en los juicios sufre un desgaste enorme físico, emocional, entonces no es fácil llevar los juicios adelante pero sin dudas no es una etapa concluida”.
Sí concluyó la charla, aunque no lo quisiéramos. Así como habrá nuevos juicios, es de esperar que haya nuevos diálogos con gente como Ángela, que dice lo que siente sin ningún tipo de especulación.

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