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España cuenta con 2900 horas de sol anuales de media, es uno de los países más soleados del área Mediterránea con diferencia, pero el desarrollo de la energía solar en el país se ha estancado. Sin embargo, Reino Unido tiene tan solo 1500 horas de sol al año y genera mucha más potencia. ¿A qué se debe este desajuste?
España tiene instalados 49 MW y Reino Unido, sin prácticamente sol, tiene 3500. En nuestro país, también nos encontramos con trabas fiscales que dificultan el uso de la fotovoltaica como el denominado “impuesto al sol”, que está en el punto de mira durante los últimos días.
El objetivo de España 2020 es conseguir el 20% de energía renovable frente al total y actualmente estamos en el 17%.  Es necesario tomar medidas para cumplir objetivos y hacer de esta riqueza climática en nuestro país, una potencia a nivel mundial.
La energía fotovoltaica presenta unos costes iniciales de infraestructuras elevados que tardan unos 7 años en amortizarse, tras ese periodo, el coste es prácticamente nulo y es una energía que favorece el autoconsumo. Para fomentar la eficiencia energética, se hizo obligatorio la instalación de paneles solares en edificios nuevos y rehabilitados desde 2006. Sin embargo, en 2015 se estableció un impuesto al autoconsumo de energía solar (el impuesto al sol) y lo que era una medida para impulsar las energías verdes, se convirtió en un coste adicional generando gran desacuerdo entre los productores de electricidad y autoconsumidores.
Este impuesto se impuso para proteger a las eléctricas, que invirtieron mucho dinero en los últimos años en el gaseoducto submarino “Medgaz” y en centrales eléctricas de ciclo combinado para la generación de electricidad mediante la transformación de la energía térmica del gas.

¿En qué consiste el impuesto al sol?

De manera simplificada, los consumidores eléctricos abonan en sus facturas 3 conceptos económicos:
  1. El coste de las redes
  2. El resto de costes del sistema (retribución primada a las renovables, cogeneración y residuos, retribución adicional para las instalaciones de producción en los sistemas eléctricos no peninsulares y anualidad del déficit)
  3. La energía (incluyendo el respaldo del sistema)
Los consumidores que realizan autoconsumo, abonan los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución por el uso real que se realiza de ellas, es decir, por la potencia contratada y la energía medida en el punto frontera asociada a ella. Así es como te puede afectar a ti el impuesto al sol.
Este impuesto tiene un coste de 9€+IVA por Kw de potencia que posean los residenciales y a los industriales, se les añade 1€ variable asociado al coste de la energía. Canarias y Baleares están exentas.
España era el líder a nivel mundial en energía fotovoltaica, lo que atrajo a grandes empresas a nuestro país. En el año 2011, se suprimieron las primas a las renovables y comenzó el declive; Muchas empresas no han soportado la bajada y han desaparecido. Las empresas fotovoltaicas en España actualmente suponen 5000 empleos, frente a los 150.000 que había hace 10 años.
Es necesario regular este autoconsumo y hacerlo eficiente, sin gastos adicionales. Ningún país desarrollado tiene una carga impositiva a la energía solar. Es lo que se está revisando por parte del Gobierno desde la última conferencia del cambio climático, la posible directiva de Europa de eliminar recortes en renovables y el pacto con Ciudadanos. Lo que hace suponer que el impuesto al sol tiene los días contados.