sábado, 18 de marzo de 2017

¿Por qué nadie (o casi nadie) se mete con El Corte Inglés?


METAPERIODISMO

http://elreverso.es/metaperiodismo/por-que-nadie-o-casi-se-mete-con-el-corte-ingles/6620

16.03.2017   @dpelagu 7 minutos  
En las facultades de Periodismo, se advierte a los jóvenes estudiantes de dos grandes entes: los políticos y El Corte Inglés. Ambos se ocuparán, dicen, de tratar de confundir e influir a los reporteros para que redacten a su favor. “A veces los anunciantes no se limitan a que los medios sean simplemente un soporte de sus inserciones publicitarias, sino que tratan de evitar la publicación de asuntos que vayan en contra de sus intereses y presionan para que se publiquen otros contenidos que se ajusten al perfil de sus compradores”, afirma uno de los múltiples temarios que se estudian en la carrera y continúa: “Sin duda, El Corte Inglés goza de una excelente imagen entre los consumidores. ¿Será porque nunca se publica nada negativo sobre la empresa? ¿O simplemente, que su excelencia en el trato al cliente le hace merecedora de esa imagen”. Desde bien pronto, se señala uno de los mayores vetos de la prensa en España: El Corte Inglés.
No es del todo cierto que nunca se publica nada negativo sobre una de las mayores empresas de la economía española. Hace unos días, el pasado lunes 13 de marzo, El Corte Inglés puso en marcha su campaña de entretiempo: “Ya es primavera en el Corte Inglés”. Ese mismo día, casualmente, El Confidencial publicaba el resultado de una arduo trabajo de indagación periodística, que se resumía en el titular: “El juez investiga a la cúpula de El Corte Inglés por apropiación indebida y blanqueo”. Durante algunos deliciosos -y macabros- momentos, coincidieron la publicidad y la información de los grandes almacenes.
Esto, desde luego, no es lo habitual. El Confidencial, además de ser el investigador y productor de la información, es el único medio con publicidad de los grandes almacenes que ha publicado tal hecho noticioso. Ni El País, ni El Mundo, ni La Vanguardia, ni ABC o cualquiera de los medios locales del grupo Vocento se han hecho eco de ello. Tampoco ninguno de los telediarios de las cadenas generalistas españolas de televisión. Rebuscando en la hemeroteca, se puede encontrar en ABC una entrevista a Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, como parte de un especial a finales de enero sobre las cien personas más influyentes de nuestro país. Es prácticamente el único contenido periodístico sobre la compañía publicado en los grandes medios en lo que va de 2017. La entrevista sólo consta de tres preguntas: “¿Qué esperan del nuevo año?”, “¿Qué le pedirían al nuevo Gobierno?” y “¿Qué planes tiene su empresa para los próximos meses?”.
Durante el año 2015 -el último del que se tienen datos-, El Corte Inglés fue la segunda empresa que más dinero ha gastado en publicidad de España (80’4 millones de euros), según estudios de Infoadex. Aún cuando las ganancias caían en los años de la crisis, el gasto en campañas de promoción aumentaba, en la medida de lo posible. La cifra es muy reseñable considerando que los beneficios netos de la corporación se situaban en torno a los 118 millones, siempre según Infoadex; mientras que Procter & Gamble, la única empresa que les supera en inversión publicitaria en nuestro país, es una multinacional que ingresa varias decenas de billones de dólares a nivel mundial cada año.
Quizá toda la crisis del periodismo se pueda resumir en que el anteriormente llamado Premio González Ruano ahora se llama Premio Mapfre de Artículos Periodísticos. “La publicidad de la empresa privada siempre ha influido. Y ahora, al escasear por la crisis, la influencia de los anunciantes que quedan es mucho más clara”, afirmaba la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, en declaraciones aLa Marea, sin referirse a ninguna corporación concreta.
“El tema de la confidencialidad de la empresa siempre lo comentan, pero eso en todos lados. Para trabajar en Nike, me hicieron mucho más hincapié”, dice M.N., una joven cajera de los almacenes que prefiere mantener la confidencialidad. Sin embargo, afirma que los trabajadores de a pie de la compañía no tienen conocimiento de qué ocurre en estamentos más altos de la compañía ni presión de mantener la opacidad: “Yo hago lo básico, que es caja, y eso me enseñaron”. Por su parte, los mejor posicionados jerárquicamente de la empresa se dedican a negar continuamente que se realice ninguna presión y no realizan más declaraciones al respecto.
Pese a dicha versión oficial, el rún-rún de las presiones de El Corte Inglés sigue propagándose por facultades y redacciones off the record. Los únicos medios que rebotaron la primicia de El Confidencial fueron InfoLibre y  eldiario.es, publicaciones ambas que se definen por basar su financiación en las cuotas de socios y lectores, no en publicidad institucional o de grandes empresas que acabarían con su independencia. El Confidencial la publicó debido a que es parte de la filosofía del digital de tener muchos anunciantes para no depender de ninguno en concreto, filosofía que la empresa ya conoce -e indirectamente, acepta- a la hora de anunciarse en dicho medio. Pese a ello, tal y como se explica al final de la misma noticia, El Corte Inglés llamó a la redacción “puntualizando tres aspectos que consideran necesario matizar en la información”. Otras veces, las técnicas son más agresivas y explícitas.
Imagen de Nacho
OkDiario también ha reflejado el conflicto, titulando: “El Corte Inglés pide más tiempo para aportar la documentación sobre la venta del 10% al jeque árabe”. No hay ninguna entrada previa refiriéndose a la querella que destapaba El Confidencial, por la cual el emporio solicitaba tiempo para responder. Desde El Reverso pudimos hablar con María Villardón, la redactora de dicha noticia en OkDiario. ¿Encontró alguna oposición, interna o externa, para publicarla? “Ninguna en absoluto. Solo llamé a todas las partes y a fuentes cercanas para que me comentaran la noticia. Y así es como la planteé”. Al rato -hablando por mensajes directos de Twitter-, añade: “No sé si te he ayudado”. Le respondemos: “Claro, dos preguntas más, si puede ser. ¿Por qué crees que no ha salido la información en ninguno de los grandes medios tradicionales de referencia?”. Villardón lee el mensaje, pero ya no contesta más.
Después de la publicación de este reportaje, la reportera de OkDiario responde: “La verdad es que no sabría decirte cuáles han sido las razones, a veces, cuando todo el mundo lo lleva y no se tiene acceso a la documentación se prefiere no usar el teletipo”.
No es la primera vez que se produce un caso así, podemos encontrar otras pocas excepciones de publicación de contenido denunciando prácticas de El Corte Inglés. En el año 2006, Carlos Salas, entonces director de El Economista, publicó en su medio un reportaje sobre la discriminación machista laboral en El Corte Inglés y, acusado de atacar a los grandes almacenes por no poner publicidad en su medio, el autor respondió: “Ni se me pasó por la cabeza preguntar cuántas páginas de publicidad nos iba a pagar El Corte Inglés en estos días. Tampoco las contaré el día en que publiquemos las buenas noticias sobre la empresa de Isidoro Álvarez. Solamente le pediré al equipo de redacción que haga su trabajo”.
Especialmente notable fue el caso del libro Biografía de El Corte Inglés, resultado de una profundísima investigación de diez años del periodista Javier Cuartas, que cuenta los inicios y el desarrollo de la empresa. “Hay personas que han querido ver un ataque y otras que dicen que he sido demasiado amable. No es un libro con prejuicios, hecho con ninguna animosidad, pero sí es un libro insobornable”, explicaba el autor entrevistado enEsto me suena, el programa en RNE de Ciudadano García: “Es un libro que pretenda explicar, no juzgar, y que nace, en todo caso, de la admiración”.
Sea como fuere, el libro era el primero que se intentaba publicar en varias decenas de años de vida sobre el funcionamiento interno, las entrañas de la empresa. La primera tirada de unos 20.000 ejemplares, 800 páginas cada uno, jamás llegó a las librerías, ya que se vendió todo el lote a un comprador no identificado antes de ser distribuidos. Aunque hoy día el libro puede comprarse vía internet, Cuartas acusa a Ramón Pernas y a la editorial Escasa Calpe, cuyas ediciones entonces controlaba Pernas, de ser los encargados de secuestrar su libro. Desde la no publicación, Pernas fue contratado en un departamento recientemente creado por el Corte Inglés.
Cuartas también señala, evidentemente, a la poderosa cadena comercial. Preguntado por el interés mercadotécnico de El Corte Inglés por mantener una trabajada opacidad cara a la prensa, Cuartas afirmaba esto a García: “Si de sus competidores en el mercado lo sabemos todo o casi todo y se difunde con transparencia en los medios -hasta donde lleguen los periodistas- y del líder hay una opacidad, está blindado de la curiosidad ajena, pues eso lo que le da es una ventaja competitiva. Eso ayuda a revalorizar el prestigio de la compañía. Como dijo un clásico: Los dioses tienen mucho prestigio porque se manifiestan poco“.

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