lunes, 24 de abril de 2017

La trama mafiosa de la Comunidad de Madrid era un secreto a voces

LAS IRREGULARIDAES EN EL CANAL FUERON DESVELADAS EN 'MADRID CORTE Y RECORTE', PUBLICADO EN 2010

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Ramón Hernández de Ávila *

Esperanza Aguirre, acompañada de Ignacio González y Francisco Granados en una imagen de archivo de 2007. / Kiko Huesca (Efe)
Al famoso Al CaponeLucky LucianoJoe Bonano y otros grandes “capos” de la mafia nunca se les pudo condenar por asesinatos, malversación de fondos, extorsión, evasión de capitales y sobornos, y eso que la Corte Judicial estadounidense sabía de todo ello. Pero no había pruebas. Los negocios ilegales, los sobornos, las comisiones, etc, no suelen dejar rastro, a lo más, un rastro de sangre que nunca llega a quien dio la orden de cometer el asesinato. Nunca les pudieron condenar por eso, solamente por no haber pagado los impuestos establecidos o haberlo hecho en menor cantidad de la que debieran. Total, nada, frente a la barbarie de sus acciones. Puede que eso mismo suceda con algunos dirigentes regionales del PP, como Aguirre, su amigo González, su mano derecha Granados, su íntimo asesor López-Viejo, y su cohorte de siervos, criados y protegidos bajo las poderosas alas de la “lideresa”. Puede que haya más ruido que nueces, y pase lo mismo que con BárcenasBlesaRato, la infanta o el yerno real. Que se vayan de rositas una vez que paguen la fianza (con dinero nuestro) para eludir la cárcel, o dejen de estar en política.
Tanto la ex, como la actual presidenta de la Comunidad de Madrid salen ahora alegando y pregonando a los cuatro vientos y televisiones, cuando todo salta a la vista y a los tribunales, que de todo lo que ha sucedido ilegalmente en su partido, entre sus hombres de confianza, no sabían nada. Esperanza Aguirre ha insistido en que le han salido “rana”, y que es ajena a todo ese tinglado de dinero negro, financiación del partido, campañas electorales, comisiones, favoritismos, prebendas, y evasión de capitales.
Cuando empiezan a caer los cabecillas de esta organización financiera y criminal -dicho así por los jueces- incluso se atreven a afirmar que ellas, ayer Aguirre y hoy Cifuentes, han sido quienes han denunciado los hechos. No hay duda de que pretenden quedar exentas de culpa, y en el caso de la actual Presidente de la Comunidad, sra. Cifuentes, al retirar a personajes del antiguo equipo de sus tareas de gobierno, no sea sino una manera de eliminar a una parte de la mafia por las consecuencias negativas que le pudieran acarrear. Pero ya es tarde. Esa trama mafiosa de la Comunidad de Madrid cuyos tentáculos se extienden a otras comunidades, era un secreto a voces, como lo es el enriquecimiento en pocos años de sus personajes.
La “mafia” y las gallinas de los huevos de oro
Tales comportamientos mafiosos vienen de largo. En 2010 comencé a escribir un libro sobre la corrupción en Madrid que grandes editoriales no se atrevieron a publicar, hasta que a finales de 2014 salio por fin a la luz bajo el título de Madrid, Corte y Recorte. En esta “Historia de la DemoGracia Municipal” dedico varios capítulos a dos temas calificados como “la gallinas de los huevos de oro”: El Canal de Isabel II y la Ciudad de la Justicia. Entresaco algunos párrafos y algunos nombres que  desde hace casi una década figuran en sus lineas y que constituyen la cúpula de esta organización mafiosa, que contrariamente a como algunos piensan es típicamente española.
“‘Las órdenes vienen de arriba’ es una frase de uso frecuente en la Administración desde que el PP se hizo dueño y
señor de ella”
Si bien es cierto que la Italia que hoy conocemos fue el lugar donde surgió, los italianos no pueden presumir de ser sus inventores. La mafia es un invento español. Sí, allá por el siglo XVIII, cuando Nápoles y las Dos Sicilias pertenecían a España, los pobladores de esas tierras descontentos ante la creciente presión fiscal de los Borbones y el abandono y olvido a que se veían sometidos, comenzaron a organizarse en grupos bajo un mando con sus derivaciones para hacer frente a los “gabelloti”, recolectores de impuestos. El jefe de esa comunidad y sus “soldati” marcaban la vida de la comarca. No eran exactamente igual a las que luego han sembrado el terror, como la mafia tal cual se ha extendido por el mundo, la camorra (término derivado del español “gamurri”), o la Ndrangheta, la más cruel, que impera en Calabria, una de las regiones más pobres. Ahí estaba el germen de una organización piramidal donde el “don” era el dueño y señor, al que obedecían sus vasallos, derivación de los feudos medievales. Después del “don” venía su segundo, el consigliere, “consejero” -curioso nombre hoy usado-, y al final los soldati, los ejecutores de esas órdenes “que venían de arriba”, frase ésta de frecuente uso actual en la administración desde que esta gente del Partido Popular se hizo dueño y señor de ella, nacional, regional y local.
Resumiendo, que el “don”, al que se le rinde respeto y pleitesía, siempre se mantiene aislado de las operaciones reales; su segundo, el de mayor confianza, su consejero, cuyas órdenes recibe o consulta con su señor, se ocupa directamente del negocio y rinde cuentas al don, a la par que da las instrucciones oportunas, órdenes que se van pasando hacia abajo, desde los regimi a los soldati, los ejecutores de esas órdenes que procuran cumplir a rajatabla para ascender de puesto en la familia. Así las capas más altas de la organización se encuentran a salvo si los regimi y soldati fueran capturados (Mario Puzo lo describe muy bien en sus novelas El Padrino y El último don).
Un auténtico clan familiar
La erótica del poder, dicen, atrae como la miel a las moscas. La erótica, no, sino el dinero, que de erótica tienen bien poco. Si en el panal todas las moscas quedan atrapadas, estos moscones suelen escapar sin pringarse, con el sabor dulce de lo conseguido ilícita e ilegalmente porque acomodan las leyes y su ejecución a sus intereses individuales. Y así figura en el libro citado: “La trama, cual pulpo gigante, extiende sus tentáculos para seguir protegiéndose. Llega de todas partes. Y a todas partes llega. Sus miembros siempre encuentran favores que ofrecer y recibir. Comienzan como segundones, a la sombra de un cargo presidencial y acaban siendo presidentes, como el otro ex de la Comunidad, Ignacio González González (sic), bajo la sombra de la condesa desde que era concejal de Limpiezas, como su otro hombre de confianza y montador de sus campañas electorales, López-Viejo, otro “consejero” de la trama Gürtel, también surgido de la basura”.
“Desde que Aguirre entró a gobernar la región, privatizar el agua era una de sus metas”
“Hasta hace bien poco no han parado los planes para privatizar el Canal de Isabel II, una empresa pública dependiente de la Comunidad, cuyo gerente ha sido durante años el señor Ignacio González (bis). Desde que Aguirre entró a gobernar la región, privatizar el agua era una de sus metas, un bien público y de primerísima necesidad, por el que, si aquí y ahora, hay que pagar lo suyo, en el futuro será más costoso y valioso que el oro, no porque escasee, que escaseará, sino porque unos pretenderán sacar pingües beneficios negociando con ella. Una empresa que se mantiene con los impuestos de los ciudadanos para ofrecer ese servicio, que como tal servicio debe estar exenta de negocio lucrativo. Con las intenciones aviesas de algunos dirigentes políticos, se pretende que pase a ser negocio de unos pocos, familiares y allegados de esos dirigentes sin escrúpulos. Si en tiempos de la conocida como “ley seca” la mafia se forró con la destilación y venta fraudulenta de alcohol (y luego otras drogas), con el agua, en estos tiempos de sequía y vertidos ilegales, parece que volvemos a las andadas imitando ese pasado, con la diferencia de que entonces corrían, quienes así actuaban, el riesgo de ser detenidos, y hoy los detenidos no son quienes así obran, sino quienes lo denuncian.
Libro. Canal Isabel II
Portada del libro ‘Madrid. Corte y recorte’ de Ramón Hernández de Ávila
“Quizá sea una manera ampulosa de hacer honor al eslogan oficial de la región, Madrid, “la suma de todos”… los familiares… entre los que sobresalen los González (bis y tris). Son muchos con ambos apellidos incluidos en diferentes nombres de pila, cuya lista sería larga: además de hermanos, hay cuñados, suegros, yernos, “la querida y la parienta”, socios de empresas beneficiadas con contratos millonarios por la señora Aguirre y sus consejeros, tramas, empresas fantasma, espionajes, campañas… Clanes familiares a la sombra de un miembro metido en política gracias a vínculos familiares con antiguos políticos –hoy investigados por la operación Lezo, como López Madrid, yerno del político franquista Juan Miguel Villar Mir, o las comisiones de la sociedad pública Mercasa por su construcción de mercados en África y su ex gerente José María Montoto Cañas, etc–, herederos del más puro y duro franquismo, cuyos tentáculos se han ido extendiendo por despachos, empresas y entes públicos o semipúblicos. Negocios privados relacionados con el beneficio obtenido de los impuestos sociales. Y así vemos la amistad que unía a González (bis) con el gerente del Canal de Isabel II, Ildefonso de Miguel. Su socio era el cuñado del gerente, Fernando Ruano Puente, y otros cuyos nombres han llegado a los tribunales por no ser trigo limpio, y de los que me permito enumerar algunos, como José Juan Caballero Escuder, Pedro Antonio Martín Marín, Borja Sarasola, Aguirre Pemán, la familia Gamón y sus espías… con sus “ex”, esposas y amantes. Y no nombro otros alcaldes y otros personajes de la absoluta confianza de las señora condesa, implicados e imputados en la trama Gürtel, Bankia, Púnica, Taula, etc., porque ocuparía todo el libro…
“Cada año Esperanza Aguirre se gastaban más de 15 millones de euros en publicidad del Canal de Isabel II, casi 40 mil euros diarios”
“También la publicidad y los espectáculos para cantar sus loas son fuente de dinero, eso lo sabía la Gürtel y compañía. Y de ella echaban mano (al bolsillo de los españoles)… Entre 2008 y 2010 se gastó la señora Aguirre 620 millones de euros en anuncios de empresas, como la promoción del Metro, que también querían privatizar. Respecto al Canal del agua, cada año se gastaban más de 15 millones de euros en publicidad, es decir, más de un millón de euros por mes, o sea, casi 40 mil euros diarios, equivalente a siete millones de pesetas diarias. ¡Siete millones en propaganda diariamente! Mientras no se reparan conducciones para evitar pérdidas por cañerías obsoletas, casi un 20%; de eso, nadie se acuerda. Sólo interesa anunciar que hay agua, o que hay que ahorrar agua, y que para mejorar el servicio y cambiar cañerías hay que “traspasarla” a la empresa “de mi colega”… Y no olvidemos la añagaza para construir “por interés general” un campo de golf en el mismo centro de Madrid, en los terrenos públicos del Canal, mientras todos los vecinos y sus diferentes asociaciones se muestran en contra y presentan firmas y alegaciones contra el proyecto, a las que el sr. González González (sic) hace caso omiso”. Un campo de golf inaugurado a bombo y platillo con  toda la cúpula del PP presente, incluso con la sra. Aguirre –tan campechana ella– dando a la pelota con el palo. Este campo de golf, regado con agua del canal, que en ese lugar nunca debe faltar, ha sido uno de las principales acusaciones del juez para mandar al sr. González al calabozo.
¿No es semejante esta familia de capos y consiglieri (consejeros) de las famosas mafias y derivaciones, a la organización de las tramas y los personajes con los que se han rodeado nuestros protagonistas, hoy en el punto de mira de la justicia española?
Como acabamos de ver, no es nada original ni novedosa esta red de corrupciones. La historia de España está hecha de heroísmos, no lo voy a negar, pero también de corruptelas y traiciones; primero, desde el tiempo de los romanos, luego cuando fuimos imperio nosotros, y después con los clanes políticos alternándose en el poder. Debemos ser un país sumamente rico. Pese a tener, desgraciadamente, a estos desalmados que se aprovechan de los bienes públicos, siempre este país seguirá a flote. Porque los españoles, en su mayoría, sobre todo los que tienen que producir algo más que politiqueo, se dedican a construir nación, con su trabajo, su resignación, su esfuerzo y su inteligencia. Si no hubiera sido esquilmado como lo ha sido en esta última década, el salario base estaría en 1.500 euros, habría hospitales con camas sobrantes y dotados de la última tecnología, habría más médicos, maestros, policías, comercios, pequeñas empresas, escuelas y universidades gratis; los salarios serían más altos y las pensiones no serían tan miserables, incluso sobraría para investigación y desarrollo. Habría más dinero destinado a la investigación sanitaria, técnica, cultural, y de energías alternativas, olvidadas, cuando no denostadas; seríamos adalides en la lucha contra la contaminación ambiental.
Este pueblo de sabios, artistas y emprendedores honrados, no se merece esta gentuza. Deben pagar por todo el mal que han hecho. No pueden irse de rositas o por “responsabilidad política”. Eso y nada es lo mismo.
(*) Ramón Hernández de Ávila es periodista y autor de ‘Madrid, corte y recorte’.

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