Rebelión en las oficinas de empleo. El ministro Cristóbal Montoro firmó (y presentó a bombo y platillo el pasado 29 de marzo) un acuerdo con los sindicatos de la función pública para estabilizar el empleo en las administraciones y convertir unas 250.000 plazas de interinos en fijas a través de un proceso de oposiciones excepcional. Pero el documento, además de no garantizar al 100% el puesto a ningún interino, deja fuera de la convocatoria algunos ámbitos administrativos que ahora claman por una igualdad de trato. Entre ellos están los miles de trabajadores interinos del Servicio Público de Empleo (SEPE) –el antiguo Inem—que, paradójicamente, dedican su labor a facilitar la creación de empleo.
El documento suscrito por el Ministerio de Hacienda y los sindicatos CSI-F, CCOO y UGT, supone una medida de urgencia para reducir las excesivas tasas de interinidad en el seno de las administraciones. Sin embargo, tiene sus límites. El objetivo es reducir la temporalidad al 8% y, para ello, se centra en una serie de sectores especialmente sobrecargados de interinos: Educación, sanidad, justicia, atención directa en servicios sociales, Policía Local, gestión tributaria o inspección. En cambio, deja fuera a aquellas áreas en las que la tasa de interinidad ya es inferior al 8%, según confirman fuentes sindicales.
Los servicios públicos de empleo, pese a contar con miles de estos trabajadores –de hecho el Ministerio de Empleo es el que más trabajadores tiene en esta situación, según Hacienda–, se queda al margen por esta razón, según los sindicatos. Los trabajadores, en cambio, hablan de una tasa de temporalidad del 25%.

Rebelión de los interinos del INEM

En esta situación, ha estallado una rebelión en las oficinas de empleo. Sus trabajadores interinos quieren poder participar también en este proceso de estabilización del empleo en igualdad de condiciones. En estos momentos, su única baza para alcanzar un puesto fijo es presentarse a la convocatoria de plazas dentro de la oferta de empleo público ordinaria, que repartirá 67.000 puestos este año y que prevé una tasa de reposición en el área de políticas activas de empleo del 100%.
Es decir, de las dos vías para optar a un empleo fijo que tendrán los trabajadores de la educación o la sanidad, la de la oferta especial y la habitual, los trabajadores del SEPE solo tendrán esta última.
Más de 500 personas firman una declaración en favor de los interinos del INEM
Más de 500 personas han suscrito ya una petición a través de las redes sociales (change.org) para remitir una petición al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y los representantes sindicales. Pero las quejas vienen de atrás. Los trabajadores del SEPE al completo se quejan de una falta de medios personales que lleva a una sobrecarga de trabajo por el repunte del desempleo durante la crisis.
Empleo lo admite. Según explican fuentes del departamento que dirige Báñez, el elevado número de interinos se justifica por la dispersión de oficinas de prestaciones del SEPE en el territorio nacional (más de 700), que hacen inevitable contar con efectivos suficientes en todo momento para la realización de sus funciones.
Desde Empleo indican que la necesidad de este personal deriva de “la necesidad de dar cobertura  a puestos vacantes y para la realización de programas temporales que el organismo ha venido diseñando”.

La versión de los interinos

Sin embargo, los trabajadores denuncian que estas situaciones que parecen excepcionales acaban enquistándose en el SEPE. Es el caso de S.R., trabajadora que empezó trabajando durante seis meses en 2008 por una acumulación de tareas y que, después de un primer cese, se reincorporó para cubrir una vacante. Desde entonces lleva como interina 9 años gestionando prestaciones. Su plaza no ha salido en ninguna oferta desde entonces. Su caso es paradigmático dentro del antiguo INEM.
Para esto casos, la Ley que regula el Estatuto Básico del Empleado Público precisa que “las plazas vacantes desempeñadas por funcionarios interinos deberán incluirse en la oferta de empleo correspondiente al ejercicio en que se produce su nombramiento y, si no fuera posible, en la siguiente, salvo que se decida su amortización”.
Como ella hay muchas otras personas que aseguran llevar 8, 10 0 12 años encadenando programas temporales. Y, según indica M.L, otro de los trabajadores que se rebela contra la situación, “profesionalidad y precariedad, no son, ni mucho menos, compatibles”.
Los sindicatos argumentan que el acuerdo firmado con Hacienda es “el mejor posible”
De fondo, estos trabajadores tienen otro problema, la oposición de una parte de los funcionarios de carrera que se oponen a que se celebren oposiciones para estabilizar las plantillas, en lo que consideran una forma de regalar la plaza a los interinos. Los sindicatos argumentan que el acuerdo firmado con Hacienda es “el mejor posible”, según fuentes consultadas, y recuerdan que lograr una plaza fija aún es posible concurriendo a la oferta de empleo público ordinaria.
“Yo lo que quiero es conseguir una plaza como funcionaria de carrera, estudiando como todo el mundo, como lo hice cuando me llamaron de interina. Sé que por desgracia es muy probable que me quede a las puertas, pero, claro, han pasado muchos años desde que me examiné y ahora soy madre de un niño de tres años, mi tiempo y energía no es la misma, no son excusas, es la realidad”, reclama S.R., una interina.