Andrés Herzog nació en San Sebastián (Guipúzcoa) en 1974. Su padre, Carlos Herzog, regentó un negocio peletero muy conocido en la capital donostiarra, continuando con la tradición familiar que dio lugar a la primera peletería abierta en dicha ciudad por su abuelo Willy. Sus tíos, Fernando y Enrique Múgica Herzog, fundaron un importante despacho de abogados donostiarra, que hoy en día mantienen en funcionamiento sus dos primos José María y Rubén, y desarrollaron un papel muy relevante en la política española, especialmente durante la transición a la democracia y los primeros gobiernos del partido socialista. Uno de ellos, Fernando, fue asesinado por ETA el 6 de febrero de 1996 en una calle donostiarra mediante un disparo en la nuca.
Al finalizar los estudios de Derecho en la Universidad de Navarra, Andrés comenzó su andadura profesional en el despacho de abogados de “los Múgica”, tras lo cual decidió partir a Madrid a realizar un máster en Asesoría Jurídica de Empresas en el Instituto de Empresa (IE), incorporándose a continuación al Despacho de abogados Garrigues, en el Departamento de Derecho Procesal, que combinó con un periodo de formación adicional en el bufete de abogados londinense Norton Rose LLP.
Tras diez años en Garrigues dio el salto a la política activa para dirigir toda la acción judicial de Unión Progreso y Democracia en su lucha contra la corrupción, y, al mismo tiempo, ser el secretario general del Grupo Parlamentario que este partido obtuvo en las elecciones generales de 2011, trabajo que consistía fundamentalmente en convertir en iniciativas legislativas perfectamente articuladas todas las propuestas esenciales de este partido.
Su trayectoria personal no ha tenido nada de convencional. Se trata de una de esas personas que habiendo destacado ya antes de los 40 años en un ámbito profesional muy exigente, como son las firmas de abogados internacionales de primer nivel, optó, como él mismo dice, por devolver una parte de lo recibido a la sociedad, aunque ello conllevara dejar al margen temporalmente una intensa carrera profesional, mucho más lucrativa que la política.
Además, al revés de lo que es frecuente en estos casos, el salto al ámbito público no fue para ocupar un puesto a instancias del partido político gobernante o aspirante a gobernar, a menudo necesitados de nuevos fichajes cualificados, sino para implicarse a fondo en un proyecto político nuevo, que no había acumulado poder institucional y estaba creado exclusivamente con el propósito de regenerar nuestra democracia ante los síntomas de deterioro que presentaba en nuestro país, especialmente en forma de corrupción política y económica.
Para ello no dudó en utilizar todos sus conocimientos jurídicos y su capacidad de trabajo para enfrentarse a muchos de los centros de poder político y económico que determinaban las reglas del juego y, por supuesto, seguían empeñados en mantener el estatus quo. Una decisión que desde luego no fue la mejor forma de hacer amigos entre los poderosos, pero probablemente sí que era la forma más noble de ponerse al servicio de su país, y que le ha llevado a ser el principal artífice de que, tras 5 años de durísima batalla en los Tribunales contra todo y contra todos, haya sido posible que 34 personas de la cúpula de Bankia se sienten en el banquillo de los acusados a responder judicialmente por sus acciones. Ingente y valiosísimo trabajo que ha convertido a Andrés en una de las pocas caras visibles de la lucha contra la corrupción en España.
Su periplo en la política activa terminó a finales del año 2015 cuando el partido sucumbió electoralmente, asediado por una tremenda campaña contra el mismo, a pesar de lo cual Andrés se postuló como candidato en las elecciones generales, sin obtener el respaldo de los españoles. Tras su paso por la oficina del INEM, volvió a incorporarse al ejercicio de su profesión en el despacho Fourlaw Abogados, formado por antiguos compañeros suyos del despacho Garrigues.
Durante todo este tiempo ha mantenido su labor en los Tribunales en los importantes casos de corrupción sobre los cuales queremos preguntarle en esta entrevista.
Nos encontramos ante un muro, político y mediático, y decidimos impulsar algunas causas de corrupción ante la pasividad de la fiscalía
Como consecuencia de su repercusión mediática, política y social, sin duda eres una persona bastante conocida por el caso Bankia, pero ¿con qué otros asuntos de corrupción has tenido que batallar en los tribunales?  Desde el año 2011, en el que entré a colaborar profesionalmente con UPyD, tuvimos claro, cuando nadie hablaba de ello, que la corrupción era una tremenda lacra para nuestro país. No se trataba, como decía entonces Rajoy, de hechos puntuales o manzanas podridas sino de algo mucho más generalizado, de crimen organizado. Nos encontramos ante un muro, político y mediático, y decidimos impulsar algunas causas de corrupción ante la pasividad de la fiscalía. Así surgió el caso Bankia, pero también otros muchos vinculados con el desfalco de las Cajas de Ahorros por los partidos políticos (Caja Segovia, CAN, Banca Cívica, Caja Burgos, Caja Madrid…etc.). Nos personamos también en el saqueo de los ERES y de los cursos de formación de Andalucía entre otros asuntos y abrimos causas judiciales contra la politización de nuestras instituciones, recurriendo por ejemplo el reparto de la tarta de la justicia por parte de los partidos políticos, que se reservan por cuotas la designación de los miembros del CGPJ, del Tribunal Constitucional y otras altas instancias judiciales. Los compañeros de los propios jueces cuyos nombramientos impugnamos resolvieron nuestros recursos, así que puedes imaginar el resultado… Muchas de estas cosas encontraron muy poca repercusión en los medios, pues no interesaba hablar de estos asuntos.
Todos los partidos tenían cosas de las que avergonzarse en ese terreno y había un pacto de silencio
¿Por qué tu partido Unión Progreso y Democracia recurrió a los tribunales para abordar los problemas de corrupción en lugar de restringir su actuación al ámbito estrictamente político?  Enseguida nos dimos cuenta que la vía política estaba cerrada en la lucha contra la corrupción. Todos los partidos tenían cosas de las que avergonzarse en ese terreno y había un pacto de silencio. Intentamos abrir una comisión de investigación por el caso Bankia tras el rescate y nacionalización de la entidad y no encontramos ni un solo grupo parlamentario que quisiera secundar nuestra petición. Todos tenían sus delegados en los consejos de administración y eran, en mayor o menor medida, responsables. Tenían su tarjeta black y cogían su parte del botín. La única alternativa que nos dejaron fue la Audiencia Nacional y allí nos fuimos, no para hacer propaganda sino a trabajar, pensando en el interés general.
Quiero creer que todo este esfuerzo que hemos hecho va a servir de algo a nuestro país y que, más allá de la justicia en los casos concretos, no volvamos a cometer los mismos errores
¿Cuáles consideras que son los principales frutos que ya se han producido por el trabajo que habéis realizado y dime si crees que en el futuro todavía se producirán más resultados favorables en los asuntos que siguen en los tribunales? El primer logro de todo lo que hicimos fue arrojar luz sobre algunos de los desfalcos económicos más graves de nuestro país. Conseguimos que se conociera cómo se toman en España decisiones importantes de índole económico (siempre en despachitos, en reuniones secretas como la que llevó a la dimisión de Rato), cómo nuestras instituciones (Banco de España, CNMV, Tribunal de Cuentas) fracasaron víctimas de su politización… Y conseguimos algo también importante, que es que mucha gente muy poderosa, que hasta entonces se creían poco menos que intocables, tuviera que dar explicaciones delante de un juez… Hasta hemos conseguido que devuelvan parte (todo es imposible) de lo robado, como por ejemplo ha ocurrido en el famoso caso de las black, en el cual ya hay 65 personas condenadas. Todavía veremos más cosas, ya sabemos que la cúpula de Bankia presidida por Rato tendrá que responder de sus acciones en un juicio y espero que, al final, todos los responsables acaben sentados en el banquillo. Quiero creer que todo este esfuerzo que hemos hecho va a servir de algo a nuestro país y que, más allá de la justicia en los casos concretos, no volvamos a cometer los mismos errores.
Imputamos a gente muy poderosa, que no solo eran consejeros en Bankia sino de otras muchas empresas del IBEX. Acabamos con su reputación y eso no te lo perdonan. Así que decidieron terminar con nosotros y lo hicieron
¿Cómo te explicas que el electorado no te votase después de haber sido quien consiguiera que causas como la de Bankia pudieran ser juzgadas?  La explicación es simple y compleja a la vez. Obviamente tiene que ver con que tocamos el núcleo duro del poder en España. Empezamos a investigar cosas sensibles (como la corrupción en el Canal de Isabel II que ahora por fin ha explotado), imputamos a gente muy poderosa, que no solo eran consejeros en Bankia sino de otras muchas empresas del IBEX. Acabamos con su reputación y eso no te lo perdonan. Así que decidieron terminar con nosotros y lo hicieron. Para ello hubo que destruir la reputación de la que era nuestra líder y cara más conocida, Rosa Díez, y emprendieron una campaña mediática inmisericorde contra su persona, que tuvo un evidente impacto en la propia marca del partido. Se aprovecharon de los prejuicios machistas que están instalados en nuestra sociedad para convencer a los ciudadanos de era una mujer autoritaria, personalista, amargada… Da igual que no fuera cierto, que sea más bien al contrario, pues lo importante para conseguir sus objetivos era la percepción de la gente.
A muchas personas le gustaban nuestras ideas y coherencia, así que buscaron un placebo para reemplazarnos y lo promocionaron. Si la cosa iba de cambio y los partidos tradicionales continuaban su caída querían tener listo su propio recambio. Vivimos presos de la novedad, del marketing, de lo instantáneo, nunca la memoria ha sido tan corta. La operación tuvo éxito, no nos votaron ni los preferentistas a los que ayudamos a recuperar sus ahorros. Es para hacérselo mirar como sociedad.
Hay datos muy reveladores, como que por ejemplo Rato y los Pujol compartieran testaferros. Los partidos nacionales y los nacionalistas, como siempre ha hecho la mafia, se repartieron los territorios
Visto a qué se han dedicado las redes de corrupción ya destapadas entre las élites políticas y económicas, y teniendo en cuenta las personas implicadas en ellas como por ejemplo Rato y Pujol, ¿no crees que se explica mucho más fácil el mal gobierno que durante años hemos tenido en España en asuntos tan importantes como los conflictos territoriales nacionalistas, la financiación de los servicios públicos o de las propias Comunidades Autónomas y en otros temas de gran calado? Totalmente. Hay datos muy reveladores, como que por ejemplo Rato y los Pujol compartieran testaferros. Los partidos nacionales y los nacionalistas, como siempre ha hecho la mafia, se repartieron los territorios, no nos metemos en el tuyo y a cambio nosotros gestionamos el nuestro. Han robado a manos llenas, cada uno en su ámbito. El problema es que el nacionalismo es disgregador y corrosivo y su estrategia pasaba por fomentar el odio a España. Los sucesivos gobiernos de España les dejaron hacer, era parte del pacto con los nacionalistas. Renunciaron a hacer pedagogía, les permitieron vulnerar la Ley, les dejaron vía libre en educación, con lo que han creado varias generaciones adoctrinadas en ese odio hacia lo español, hacia lo común.
En todo esto la izquierda tiene una especial responsabilidad, pues en vez de defender la igualdad (que debería ser su seña de identidad) se fueron volviendo nacionalistas, defendiendo supuestos “derechos históricos”, impulsando políticas identitarias, modulando su discurso en función de los distintos lugares, a pesar de que no hay nada en mi opinión más retrógrado que dicha ideología. Fruto de todo ello hoy tenemos en España un problema muy gordo que no sé si tiene ya solución.
El último informe de los peritos judiciales es demoledor en ese sentido y apunta directamente a la responsabilidad del Banco de España en determinadas decisiones clave destinadas a ocultar la verdadera situación patrimonial de las entidades
Acabamos de conocer que el Juez Andreu ha decidido cerrar la instrucción del caso Bankia, dejando fuera a los máximos responsables del Banco de España. ¿Qué opinión te merece esa decisión después de cinco años de trabajo en la Audiencia Nacional? Ha sido una sensación agridulce. Por un lado, creo que tenemos que estar muy orgullosos de haber llegado hasta aquí. Hace cinco años, cuando empecé a trabajar en la querella que dio al caso Bankia, nunca pensé que conseguiríamos llevar a juicio a los responsables del mayor desfalco económico de nuestra historia reciente. Estábamos luchando contra todo un sistema y además lo hacíamos en solitario, con lo que hay que felicitarse de todo lo conseguido. Dicho esto, la decisión del juez Andreu supone un cierre en falso el caso. La quiebra técnica de la mayor parte de las Cajas de Ahorro en nuestro país (que representaba el 50% del sector financiero) tuvo un origen político y fue el propio Gobierno, entonces presidido por Zapatero, el que emprendió la huida hacia delante, mediante un proceso general de fusiones de entidades (realizado con criterios políticos también) y un primer rescate encubierto a costa de preferentistas y accionistas, liderado por parte de nuestras autoridades económicas y, en particular, por el Banco de España, que maniató a sus inspectores y dirigió al maquillaje contable de las entidades. El último informe de los peritos judiciales es demoledor en ese sentido y apunta directamente a la responsabilidad del Banco de España en determinadas decisiones clave destinadas a ocultar la verdadera situación patrimonial de las entidades. Es incomprensible que se les haya dejado fuera y dicha decisión amenaza, si no es corregida a tiempo, con arruinar todo el caso. Si no están en el juicio, los acusados (consejeros y auditor) centrarán su estrategia en derivar todas las responsabilidades hacía el Banco de España, con un grave riesgo de que al final todos los responsables queden impunes. Sería desolador.
Todos lo sabían, pero nadie quiso afrontar la situación, permitiendo que mucha gente perdiera sus ahorros por el camino . . . sería un escándalo que los responsables no acabaran sentándose en el banquillo de los acusados
Hablabas antes de las dificultades para llegar hasta aquí, a las puertas del juicio. ¿Cómo ha sido tu experiencia a ese nivel? El caso Bankia ha sido toda una carrera de obstáculos. Nos hemos enfrentado a un verdadero batallón de abogados, con recursos prácticamente ilimitados, capaces de abrumar al juez a recursos y a base de informes periciales de prestigiosos economistas y auditores. Lo que no me esperaba es que, además, tuviéramos enfrente a las propias instituciones públicas. Desde el primer momento se personó el Estado como acusación particular, a través del FROB, pero en seguida me di cuenta que no estaban allí para conocer la verdad o recuperar nuestro dinero, sino para justificar sus propias actuaciones en todo el proceso de integración de las Cajas de Ahorro y la salida a bolsa de una entidad quebrada. El Banco de España y los organismos supervisores han estado defendiendo también (de una u otra manera) las tesis de los imputados de que aquello fue un accidente y la actuación de la fiscalía ha brillado por su ausencia. Así que nos ha tocado trabajar mucho, pero la verdad se ha ido abriendo camino, gracias en gran parte a un inspector valiente y a dos peritos nombrados por el juez que, tras muchos meses de dedicación, concluyeron que las cuentas estaban manipuladas y la salida a bolsa fue fraudulenta.
Acabamos de conocer, salió el pasado 8 de mayo, el último informe complementario que han realizado los peritos judiciales y es demoledor. Desmonta de principio a fin toda la estrategia de defensa de los imputados. Ni el rescate fue fruto de un accidente sino de la mala gestión, ni había “colchones” en forma de provisiones. La realidad es que había un agujero de tremendas dimensiones, así que los políticos (los que estaba dentro de las Cajas y los de fuera, que los habían nombrado) decidieron recapitalizar las entidades a costa de pequeños ahorradores, permitiendo que mucha gente perdiera sus ahorros por el camino. Para cuando decidieron volverlas a rescatar con fondos públicos, con nuestro dinero, ya era muy tarde y la factura se había disparado. Esta broma la pagaremos durante varias generaciones.
Ya veo que desde el plano profesional ha sido un reto superlativo, pero, desde una óptica más personal y tras la falta de reconocimiento electoral que sufriste en 2015, a la hora de hacer balance de los 6 años transcurridos ¿crees que tanto esfuerzo y sacrificio te ha merecido la pena? Sin duda. No me arrepiento de nada, a nivel personal mi paso por la política fue una experiencia dura pero a la vez muy estimulante y enriquecedora. He conocido a grandes personas, que ahora son mis amigos. He aprendido muchas cosas, a nivel profesional y sobre la naturaleza humana. Creo que volvería a cometer los mismos “errores” a pesar de que significaron nuestra destrucción en términos políticos. Para hacer lo de siempre ya están los otros.