viernes, 12 de mayo de 2017

El Estatuto de Galicia en tiempos de la II República

Eco Republicano

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El Estatuto de Galicia en tiempos de la II República
Antecedentes 

Aunque en el momento de la proclamación de la República existían corrientes galleguistas, fundamentalmente en medios intelectuales, no existían partidos políticos nacionalistas propiamente dichos. En 1929 surgió la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), ligada en sus orígenes a las Irmandades da Fala coruñesas y liderada por Santiago Casares Quiroga y Antón Villar Ponte, con un programa de corte fundamentalmente federalista

El 26 de marzo de 1930 en el Pazo de Hermida, se crea la Federación Republicana Gallega (FRG) para organizar una estrategia conjunta y autónoma de los republicanos gallegos. La plataforma agrupaba la ORGA , el Partido Radical , el Partido Republicano Radical Socialista y el Partido Radical Federal.

Santiago Casares Quiroga representante de la ORGA estaría presente en la reunión con los republicanos españoles celebrada en San Sebastián el 17 de agosto de 1930 que tenía como finalidad elaborar el programa de un futuro gobierno provisional de la república. 

El 14 de abril de 1931 la proclamación de la II República española fue acogida en Galicia con manifestaciones, izado de banderas e interpretaciones de la Marsellesa y del himno gallego. Pocos días después de la proclamación de la República se iniciaron los trabajos preparatorios para conseguir una autonomía para Galicia, abriéndose la posibilidad de convertir al país en un estado federal


Asamblea Pro-Estatuto de Galicia

El 4 de junio de 1931, convocó una Asamblea Pro-Estatuto en el teatro Rosalía de Castro de La Coruña, promovida por el Seminario de Estudios Gallegos y la Federación Gallega Republicana (FRG).

El encargado de abrir aquella histórica sesión fue el presidente de la comisión de la Federación Republicana Gallega, la cual es la redactora de las bases del Estatuto de Galicia. Su representante era Manuel Lugris Freire y el presidente de la federación, Armando Caamaño, que propuso a los siguientes ponentes: como presidente, Antonio Alonso Ríos, en honor a su calidad de representante de los republicanos españoles en Argentina; como vicepresidentes, Antonio Villar Ponte, Manuel Lugris Freire y Salvador Cabezas de León, que era decano de la Facultad de Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela; como secretario, el señor Lameiro; y como vocales, Amancio Caamaño, Tafall, Martínez, López Vázquez y Blanco Torres. Todos ellos, miembros de la Federación Republicana. Como auxiliares estuvieron Tobío y Filgueira Valverde.

En la Asamblea Pro-Estatuto de Galicia se presentaron varios anteproyectos:

Propuesta del Seminario de Estudios Gallegos
Se elabora un proyecto de Estatuto por un comité constituido por Valentín Paz Andrade, Alexandre Bóveda, Vicente Risco, Luis Tobío Fernández, Ricardo Carballo Caleva. Se compone de siete títulos y 41 artículos.

Propuesta de la Secretaría de Galicia en Madrid
Aparece publicado en el Boletín del secretariado, consta de 50 artículos. En ella se define a Galicia como una región. Concretando que el idioma oficial es el gallego, pero también el castellano. Este proyecto no tuvo repercusión.

Propuesta del Instituto de Estudios Galegos
El proyecto constaba de 18 artículos, admite el idioma gallego, pero también el castellano, porque es un idioma culto.

Propuesta de la Federación Republicana Gallega y ORGA
En su anteproyecto, Galicia aparecía como un Estado autónomo dentro de la República Federal Española con soberanía propia, que residía en el pueblo gallego. 


Cuando se reúne la asamblea, Cabeza de León, presidente del Seminario de Estudios Gallegos, retira su anteproyecto por estimar que a mayor parte das sus formulaciones ya estaban recogidas. 

La propuesta de la Federación Republicana Gallega y ORGA, fue defendida por el portavoz Lois Peña Novo, junto con Antón Vilar Ponte, y fue aprobada, pero pronto llegaron las primeras tensiones entre los autonomistas y los partidarios de un regionalismo moderado. Entre las disputas se pedía que la capital de la comunidad fuera La Coruña, por ser en aquel momento la representativa de la capitalidad de la región. Una pretensión que chocaba con la del movimiento político regional, que pretendía establecerla en Santiago.

Esas tensiones y otras muchas, terminaron en el rechazo del anteproyecto. El 12 de julio 1931, Villar Ponte, Suárez Picallo, Peña Novo, Emilio González, Otero Pedrayo y Castelao presentan la redacción de un nuevo texto de Estatuto en La Coruña que rebajaba notablemente el nivel de autogobierno y que no tuvo mejor suerte. En diciembre de 1931, se produce un hecho fundamental: la creación del Partido Galleguista, liderado por Castelao, uno de los principales protagonistas e impulsores del Estatuto gallego.


Creación de una Comisión redactora y anteproyecto definitivo

En abril de 1932, el alcalde republicano de Santiago de Compostela, Raimundo López Pol, impulsó un movimiento municipalista en favor de la autonomía, que lleva al 3 de julio de 1932 a celebrar la Asamblea de Municipios en la facultad de Medicina de Santiago de Compostela, con la participación de la ORGA, el PSOE, los partidos conservadores y especialmente del Partido Galleguista. Aprobándose la creación de una comisión redactora de un nuevo proyecto de Estatuto.

La comisión la componían Salvador Cabeza de León (ex alcalde de Santiago y Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela), Manuel Iglesias Corral (alcalde de La Coruña), Eladio Rodríguez Iglesias (presidente de la Real Academia Gallega), Manuel Lugrís Freire (académico numerario de la RAG), Jacobo Arias del Villar (ingeniero forestal de La Coruña), Avelino López Otero (secretario del Partido Republicano Gallego), Rodrigo Sanz López (presidente del Secretariado de Galicia en Madrid), Alexandre Bóveda (miembro del Partido Galeguista), Santiago Montero Díaz (doctor en Filosofía y Letras) y Enrique Rajoy Leloup (concejal compostelano y Decano del Colegio de Abogados de Santiago). 

Redactado el anteproyecto, elaborado, prácticamente en su totalidad, por Alexandre Bóveda, (posteriormente fusilado por los franquistas) éste fue aprobado el 19 de diciembre de 1932 en la Asamblea celebrada en Santiago de Compostela con el apoyo del 77% de los municipios gallegos, que representaban al 84,7% de la población. Sin embargo, el procedimiento necesario, que incluía un referéndum sobre el texto no se llevó a cabo, primero por las tensiones entre las fuerzas políticas gallegas, y después por el parón autonomista impuesto durante el bienio radical-cedista fueron ralentizando el proyecto una y otra vez, no avanzando el proyecto hasta la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.

Victoria del Frente Popular y referéndum del Estatuto

El 28 de junio de 1936 se celebró finalmente el referéndum del Estatuto. En aquel momento, el gallego Santiago Casares Quiroga era el Presidente del Gobierno de la Segunda República. La Campaña por el SI fue espectacular. El decreto que regulaba el referendo establecía la necesidad de que los sufragios afirmativos alcanzasen los dos tercios del total del censo: 895.423 de 1.343.135 electores gallegos censados entonces. Era prácticamente imposible que fuese aprobado, teniendo en cuenta las dificultades para votar y la emigración. Sin embargo, el escrutinio arrojó, de los 1.000.963 votos válidos, 993.351 afirmativos, 6.161 negativos y 1.451 en blanco. Les sobraron a los promotores del Estatuto gallego 97.928 votos afirmativos.

El 15 de julio de 1936, Gómez Román y Castelao, entregaron al presidente de las Cortes Generales, entonces Diego Martínez Barrio, el texto del Estatuto aprobado en referendo, y el 17 del mismo mes es recibida por el Presidente de la República, Manuel Azaña, que tiene constancia formal de la entrega que se le deposita, para el inicio de los trámites y su aprobación.

Sin embargo, el Estatuto de 1936 no llegó a entrar en vigor, debido al golpe militar fascista del general Franco ya que las Cortes de la República, una vez dividido el país, difícilmente tenían tiempo sacar adelante el texto estatutario gallego ante la evidencia de otras prioridades políticas y de gobierno, que marcaban la Guerra Civil.

Con todo, en la reunión de Cortes de la República celebrada en el Monasterio de Montserrat el 30 de septiembre de 1937, cuando se sabe perdida la guerra, se acuerda reactivar la tramitación del Estatuto ante la insistencia de la Comisión promotora. 

Para custodiar la voluntad del pueblo gallego expresada en el plebiscito de 1936, el 25 de noviembre de 1944 en la ciudad de Montevideo, un grupo de diputados gallegos en el exilio -entre ellos Castelao, Villaverde, Ramón Suárez, Antón Alonso Ríos-, constituyeron el Consejo de Galicia.

Finalmente, el 9 de noviembre de 1945, en las Cortes Republicanas celebradas en México, a instancias precisamente del Consejo de Montevideo, se aprueba una resolución en la que se señala que el proyecto de Estatuto gallego será debatido una vez que la República vuelva y esas Cortes vuelvan a estar en España. Aquel esfuerzo, sirvió, al menos, para que en la Constitución española de 1978 Galicia fuese considerada como nacionalidad histórica.

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