El Gobierno se ha resistido a aplicar grandes subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) desde que tomara las riendas de la crisis a finales de 2011. Sólo en 2016 accedió a una subida sin precedentes del 8% para 2017 -hasta los 707,6 euros mensuales- empujado por un pacto con el PSOE con el que remover los obstáculos que hace un año entorpecían la formación de Gobierno.
Incluso entonces, el Ejecutivo, en línea con la patronal, admitía que una subida de este suelo salarial tendría un efecto positivo directo para unos 223.000 trabajadores, pero mantenía sus recelos.
Evolución del salario mínimo durante la crisis20072008200920102011201220132014201520162017550575600625650675700725
Casi medio año después de la aplicación del nuevo SMI, el Ejecutivo ha remitido a Bruselas el Programa Nacional de Reformas para 2017, en el que se realiza una simulación de cuál será el efecto de este incremento del salario mínimo sobre el PIB y el empleo, especialmente para aquellos que cuentan con menor formación.
El resultado no es positivo, aunque su impacto es menor y se verá compensado por la buena marcha de muchos otros elementos que intervienen en el cóctel del mercado laboral. En todo caso, lo que llama la atención es que los efectos de esta medida podrían tener continuidad hasta 2027.

Los peor parados, los poco cualificados

El documento prevé que la peor parte recaiga sobre los trabajadores de menor cualificación, que sufrirán un impacto negativo en sus niveles de ocupación del 0,15% en un horizonte de hasta diez años, en 2027. En el corto plazo, hasta el final de 2017, este efecto será del 0,08%.
El Ejecutivo explica que “el aumento del SMI tiene como primera implicación un aumento del salario real de los trabajadores de baja cualificación, que deriva en una reducción de la demanda de estos empleados” y, además, “un muy pequeño efecto sustitución entre trabajadores que conlleva un muy ligero aumento de empleados de cualificación media y alta en el corto plazo”.
Se trata de cifras reducidas, pero no tanto si se ponen en relación con el efecto sobre el empleo de otras medidas adoptadas por el Gobierno. Lejos de la aportación de la reforma laboral, que incrementaría la ocupación en un 10,3% en ese horizonte de 10 años, las medidas de fomento de la contratación indefinida apenas contribuirán un 0,05% en este periodo, aunque sus efectos beneficiosos serán más intensos en el corto plazo.
Por su parte, el sistema de Garantía Juvenil aportará al empleo un 0,22% más hasta 2027 y la acción conjunta del Programa de Activación para el Empleo (PAE), recientemente prorrogado y mejorado, y el Programa de acción conjunta para la mejora de la atención de parados de larga duración tendrá un efecto positivo del 0,57%.

También afecta al PIB

Otra de las argumentaciones del Gobierno es que la reducción del empleo por esta vía “conlleva una menor producción de bienes y servicios en la economía, por lo que se reduce el PIB”.
Sin embargo, la previsión es que la subida del SMI este año penalice al crecimiento menos de una décima en todo el escenario de medición.