Cetren, la Asociación de Acción Ferroviaria que certifica material ferroviario e imparte formación para, entre otras cosas, conducir trenes, vive un 2017 convulso. Y es que esta asociación sin ánimo de lucro fundada -con otro nombre- en 1980 e integrada por firmas públicas y privadas lleva casi cuatro meses a tortas en su Asamblea General y su Junta Rectora tras la filtración por parte de un hacker de unos correos en los cuales se desvelan los sueldos del director general, Manuel Puga, y su número dos. Los emails han causado un revuelo entre las 66 empresas asociadas a Cetren porque el salario de Puga (en torno a 100.000 euros, recortado en los últimos años) incluye pingües emolumentos que alcanzarían hasta los 300.000 euros, lo que ha escandalizado a los socios.
La situación se ha reconducido porque el generoso complemento variable que tendría que embolsarse Puga, del que todas las fuentes destacan su valía, se debe a un error cometido unánimemente por la asamblea: se acordó entre todos un sistema de retribución variable sin límite por parte de todos los asociados que degeneró en un jornal astronómico y provocó la reacción airada de muchos. Por ejemplo, las empresas del Grupo ACS han decidido abandonar Cetren. Entre los 66 socios que conforman la asociación -han llegado a ser casi 90- aparecen Adif, Renfe, Metro de Madrid, la Junta de Andalucía o Euskotren, pero también firmas privadas como Continental Rail, Ferrovial, Acciona, Alstom, CAF, Bombardier…
Cetren está formada por 66 empresas públicas y privadas: Renfe, Ferrovial, CAF…
Lo que ocurrió ha sido confirmado por varias fuentes y ha tenido un final feliz, ya que el director general y su inmediato subordinado devolverán la mayor parte de los emolumentos. “En la etapa de Puga de hecho se ha aplicado un plan de austeridad, con recortes en los sueldos más altos e incluso con el despido de gente que objetivamente sobraba”, relatan conocedores de los entresijos. El presidente honorario de Cetren es Miguel Corsini, ex presidente de Renfe y amigo del Rey Juan Carlos I, pero no tiene un sueldo remunerado: solo cobran los trabajadores en nómina de la asociación sin ánimo de lucro, cuya labor dirige Manuel Puga.
Las empresas del Grupo ACS han abandonado la asociación tras la polémica
En 2015 Puga ascendió a la cúspide directiva de Cetren y planteó un plan de viabilidad basado en adelgazar la plantilla, ya que la asociación que homologa material ferroviario en España empezó a asomarse a las pérdidas con el equipo precedente. En la etapa del anterior director general, Javier Villén (fallecido en abril de 2012 en un viaje de trabajo a Colombia), los sueldos de la veintena de personas que componen la plantilla se dispararon.
Pero el mayor descontrol, apuntan los interrogados por este medio, se produjo con la llegada de José María Pérez Revenga, de 2012 a 2015. Varios miembros del consejo de Cetren recuerdan gastos injustificados durante la etapa de Revenga como director general. Con todo, existe un fondo social derivado de las cantidades remanentes de dos millones de euros gracias a la suma de beneficios de los últimos años.
El hacker reveló el sueldo del director general: 100.000 euros con emolumentos de 300.000
“Manolo Puga propuso un sistema de retribución variable basado en objetivos que fue del agrado de la asamblea y de la junta rectora”. Tal fue así, que nadie reparó en que el sistema de complementos salariales no estaba topado, cuentan las fuentes.

Renuncia al complemento variable

“En 2016 la buena labor de Puga disparó los beneficios en Cetren por encima del millón de euros”, continúan. “Se dieron muchos cursos de formación a maquinistas”, uno de los pilares económicos de la asociación. Los alumnos se han multiplicado y el cambio de sede ha repercutido también positivamente sobre Cetren, como recoge la memoria de 2015. Los resultados netos arrojaron beneficios sorprendentes e inesperados. Y aquí entró en juego el nuevo mecanismo por objetivos, aprobado por unanimidad.
Las empresas asociadas habían aprobado el sistema de remuneración
El novedoso sistema introdujo un complemento que triplicó el salario de la cúpula directiva, y así lo reveló un hacker desconocido que se metió en los ordenadores de Cetren y birló las tablas salariales. A posteriori, el pirata informático envió un correo electrónico a todos los asociados. Y en los últimos tres meses por este motivo se han producido varios episodios de tensión en los órganos rectores y directores de Cetren, con numerosos asociados irritados por el abultado salario del director general.
Al parecer, los directivos implicados reconocieron inmediatamente que el salario variable era “excesivo”. “La asamblea y la junta han considerado excesivo ese complemento no topado“, cuentan a este medio. “En realidad lo que hemos hecho con Puga es muy injusto: saltarnos los acuerdos de la asamblea y la junta y quitarle parte de su salario con retroactividad. Y él lo acepta”. Ahora Cetren se ha propuesto replantear otro complemento más sensato.
“La filtración ha tenido que proceder de algún enemigo del director general”, sospechan los consultados. “Tenemos indicios que apuntan a algún antiguo empleado con dotes en informática despedido por Manuel Puga”, concluyen.