lunes, 22 de mayo de 2017

La lucha de los vecinos de Murcia evita que la antigua cárcel franquista se convierta en un gastrobar


Colectivos memorialistas junto a la plataforma vecinal piden al ayuntamiento que les escuche para que el histórico edificio, símbolo de la represión durante la dictadura, se restaure y albergue un museo de la memoria de los derechos humanos.
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La carcel de Murcia. Imagen cedida por Andrés Campoy
En la avenida General Primo de Rivera, muy pegada al casco histórico de Murcia, se encuentra una antigua cárcel construida a principios del siglo XX que funcionó como centro de detención y represión durante la dictadura franquista. El Ayuntamiento de la capital anunció un proyecto inicial, sacado adelante en el pleno municipal solo con el apoyo de Ciudadanos que incluía en una primera fase la rehabilitación de una parte de la cárcel vieja para crear un espacio “gastrocultural”.
Las reacciones vecinales fueron de indignación: “Es ofensivo que un edificio emblemático que ha tenido cientos de encarcelados por motivos políticos se convierta en un gastrobar”, denunció la Plataforma Ciudadana Cárcel Vieja-Memoria y Cultura Viva, un colectivo constituido para abrir el futuro del edificio a los vecinos y dar voz y fuerza a sus propuestas sobre el uso de la antigua prisión.
La indignación de los vecinos consiguió que finalmente el ayuntamiento se replanteara el proceso y anunciara un concurso público que todavía levanta desconfianza entre algunos actores sociales. De esa convocatoria saldrá el anteproyecto para rehabilitar un espacio que todavía no tiene un uso concreto y que debería haber sido fijado según las necesidades ciudadanas. “El concejal se niega a abrir la participación a los murcianos”, denuncia Andrés Campoy, uno de los miembros de la plataforma: “Las ciudades se construyen mediante participación, algo a lo que el edil de Fomento se ha negado en el tema de la cárcel ”. Campoy se pregunta por qué le tienen “miedo” a la participación: “Quizá porque así se vuelve más complicado que puedan repartir sus prebendas”. 
El concejal de Fomento del Ayuntamiento, Roque Ortiz, del Partido Popular, responde que el colectivo al que pertenece Campoy “no representa a toda la sociedad civil de Murcia”, y retoma el viejo mito de la democracia representativa -que no participativa- donde los votantes ya están representados por sus concejales electos. La plataforma, por su parte, subraya que no pretende representar a nadie sino reclamar al consistorio que acepte la participación colectiva de los actores implicados en la ciudad.
Estado de la antigua cárcel.
La nomenclatura de la calle también parece importarle poco al concejal Ortiz, del Partido Popular, que escurre el bulto argumentando que escapa a sus competencias y replica: “La memoria histórica fratricida se va perdiendo y, con el tiempo, se dejan de identificar los nombres de las personas con su origen o historial” .Una opinión muy distinta tiene el concejal de Cambiemos Murcia, Nacho Tornel, para quien la historia de la vieja cárcel ya no es un asunto que importe solo a cuatro gatos o que deba ser enterrado con el polvo del olvido y el desconocimiento: “Hay mucha expectación aquí y muchas personas que quieren conocer lo que hay en ese penal que lleva 30 años cerrado”.
“No me imagino un gastrobar en un pabellón de Auschwitz”, denuncia Francisco J. Medina, doctor en Historia
La lucha por la recuperación y el respeto a la memoria de espacio, retratado en el documental La cárcel vieja habla, no es el único frente abierto dentro del ayuntamiento murciano encabezado por el alcalde José Ballesta.
“El concejal se niega a abrir la participación de los ciudadanos”, denuncia Andrés Campoy, uno de los miembros de la plataforma. “Las ciudades se construyen mediante participación, algo a lo que el edil de Fomento se ha negado en el tema de la cárcel ”, se pregunta Campoy, que cree que tienen "miedo" a la participación: “Quizá porque así se vuelve más complicado que puedan repartir sus prevendas”.
El concejal aludido responde que el colectivo al que pertenece Campoy “no representa a toda la sociedad civil de Murcia”, y retoma el viejo mito de la democracia representativa -que no participativa- donde los votantes ya están representados por sus concejales electos. La plataforma, por su parte, subraya que no pretende representar a nadie sino reclamar al consistorio que acepte la participación colectiva de los actores implicados en la ciudad.
De izda a dcha, Pepe Sánchez (de la Asoc. Mem. Hca de Murcia-Tenemos Memoria) y dos ex-presos políticos: el maestro José Castaño, y José Fuentes Yepes. Foto cedida por Diego Jiménez.

“Un gastrobar en Auschwitz”

Entre los muros del imponente edificio fueron asesinadas más de 500 personas desde 1939 hasta 1943. Francisco J. Medina, doctor en Historia y profesor de la Universitat de València, reconocía el valor histórico y arquitectónico de la antigua cárcel: “No me imagino un gastrobar en un pabellón de Auschwitz”. Lo afirmaba hace unas semanas en una jornada sobre la rehabilitación de la cárcel vieja organizada por el Colegio de Arquitectos de Murcia, quienes ya se opusieron a la idea inicial -y finalmente rechazada- que planteó en 2015 el consistorio para que la rehabilitación corriera a cargo de Urbamusa, (la empresa urbanizadora municipal) con un presupuesto de 5,3 millones de euros.
Asociaciones memorialistas desean que la cárcel se convierta en un museo de la memoria de los derechos humanos con proyección didáctica
Los arquitectos destacaron que “por muy municipal que sea la empresa, no deja de ser una sociedad anónima con accionistas” la encargada de acometer las obras en un “espacio y edificio protegido”, catalogado como Elemento Singular.
Desde la plataforma -que incluye a representantes de la Asociación de Memoria Histórica de Murcia-Tenemos memoria- exigen que la cárcel se convierta en un museo de la memoria de los derechos humanos con proyección didáctica, al estilo de lo que es hoy Mauthausen, aunque el concejal se inspira más en el modelo de centros culturales como el Matadero de Madrid. “La memoria histórica en este país está por hacer y queremos que incluya un centro de investigación que sirva para integrar la memoria colectiva”, añaden desde la asociación vecinal.
Actualmente se encuentra abierto el proceso de preselección de anteproyectos que terminará el 5 de junio para la rehabilitación del edificio . El anteproyecto ganador será seleccionado por un jurado compuesto por arquitectos y perfiles técnicos “afines al Partido Popular” y donde, según denuncian colectivos memorialistas y vecinales, no se encuentra representada gran parte de la sociedad civil. “Pedimos un tratamiento digno de la memoria histórica, no vale con una placa”, denuncia Pepe Sánchez, portavoz de la Asociación de Memoria Histórica de Murcia: “Si gana el concurso un buen proyecto que respete, recuerde y preserve lo que ocurrió en un lugar donde hubo tanto sufrimiento, creo que ganamos todos”. La opción del gastrobar, para Sánchez, está descartada porque, como destacaba el edil Nacho Tornel, la opinión pública está muy receptiva “y no lo iba a permitir”.

Un nuevo informe aclaratorio

El concejal, por su parte, anunció este viernes la aprobación en Junta de Gobierno de un informe de adecuación que concreta las dudas surgidas en las bases administrativas del concurso de anteproyectos para la rehabilitación de la antigua cárcel por el que finalmente se optó.
“Si gana el concurso un buen proyecto que respete, recuerde y preserve lo que ocurrió en un lugar donde hubo tanto sufrimiento, creo que ganamos todos”
Aquí se aclaran dos de los puntos más conflictivos: uno, que el anteproyecto ganador será el que se ejecute -hasta ahora había dudas y parecía que la última palabra de la mesa de contratación, según el pliego inicial, la tenía el ayuntamiento- salvo que el jurado declare desierto el concurso; y el otro, que la propuesta de uso debe incluir un espacio físico de dimensiones adecuadas que sirva para rendir tributo y evitar, así, que la responsabilidad memorialista se salde con la colocación de una placa, una concesión a los requerimientos de la Asociación por la Memoria Histórica de la ciudad.
El uso del edificio, una vez que se sepa cómo va a quedar el espacio, será decidido “no por la sociedad civil en general sino por determinados grupos de la sociedad que tienen su derecho a hacerlo”, especifica Roque Ortiz. Una opinión que no comparte la oposición municipal, para quien el equipo de gobierno carece de un diagnóstico real de las necesidades de la ciudad. Según el representante de Cambiemos Murcia, primero debería haberse fijado el uso y después la forma, para evitar que se convierta en un pabellón “multiusos” que rompa con el alma de un edificio histórico.
“Por su enclave céntrico, hay mucha gente interesada en tener un hueco dentro del espacio para actividades culturales. Por eso este equipo municipal no solo ha circunscrito la recuperación de la cárcel exclusivamente al tema de la memoria histórica”, rodea el edil de Fomento.

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