martes, 2 de mayo de 2017

Los activos financieros crecen el triple que la masa salarial en el período 1994-2016

Publicado en: 2 Mayo, 2017

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Por Kaos. Laboral y Economía
El Barómetro social del Colectivo Ioé ha publicado un nuevo informe, esta vez sobre “Calidad del empleo en España. Índice sintético del BSE (1994-2016)” que con el rigor que les caracteriza pone al descubierto, con una metodología científica, el deterioro de las condiciones de empleo y salario de la clase trabajadora del Estado Español.






El Barómetro social del Colectivo Ioé ha publicado un nuevo informe, esta vez sobre “Calidad del empleo en España. Índice sintético del BSE (1994-2016)” que con el rigor que les caracteriza pone al descubierto, con una metodología científica, el deterioro de las condiciones de empleo y salario de la clase trabajadora del Estado Español, con un traspaso masivo de rentas salariales hacia las rentas de capital durante el período estudiado.

Calidad del empleo en España. Índice sintético del BSE (1994-2016)

A partir de esta fecha, cuando se actualice algún ámbito del Barómetro, haremos una breve presentación de las principales tendencias. Comenzamos con el ámbito del empleo.
En abril de 2017 se han actualizado los datos del ámbito “Empleo”, uno de los once que elabora el Barómetro Social de España. El índice sintético de empleo se basa en 14 indicadores, agrupados en dos dimensiones: acceso al empleo y condiciones de trabajo. Los índices sintéticos se construyen a partir de conjuntos de indicadores a los que se asigna un valor determinado en la escala 0 a 10.[1] A continuación se resumen las grandes tendencias de los últimos 23 años y una relación de los gráficos que se recogen en el Barómetro.
Índice sintético del empleo y sus dimensiones (1994-2016)

Acceso al empleo

La dimensión Acceso al empleo se nutre de seis indicadores:
  • tasa de actividad de la población adulta;
  • tasa de paro de la población activa;
  • tasa de paro de la juventud;
  • paro de larga duración;
  • hogares con todos los activos en paro;
  • creación o destrucción de empleo.
Este índice es muy sensible a los ciclos económicos, mejorando de forma ininterrumpida entre 1994 y 2007, para bajar bruscamente hasta 2013 e iniciar después una senda ascendente. Cabe destacar:
  • El continuo avance de la tasa de actividad de las mujeres hasta 2012, que explica la mayor parte del crecimiento del empleo, junto a la incorporación de población inmigrante; sin embargo, el flujo de mano de obra inmigrante a raíz de la crisis se ha detenido y la tasa de actividad femenina se ha estancado en los últimos 4 años (2013-2016).
  • La elevada tasa de paro se arrastra desde los años setenta del siglo pasado y afecta cada vez más a la juventud; el desempleo en 2016 (19,6%) dobla la media europea (8,5%) y es la principal causa de una mayor pobreza y exclusión en nuestro país.
  • El incremento del paro de larga duración (más de un año buscando empleo) llegó a la cota máxima del 62% en 2014, y también han crecido los hogares con todos los activos en paro, alcanzando la cota más alta del 15,3% en 2013; ambos indicadores han mejorado en los últimos años, en paralelo con el crecimiento del empleo.

Condiciones de trabajo

La dimensión Condiciones de trabajo se nutre de ocho indicadores:
  • empleo temporal en general;
  • empleo temporal en el tramo de 30 a 49 años;
  • empleo a tiempo parcial;
  • poder adquisitivo de los salarios;
  • diferencia entre la evolución de la masa salarial y de los activos financieros;
  • ingresos salariales y de prestaciones de desempleo por persona activa;
  • accidentes laborales;
  • enfermedades profesionales.
Este índice presenta mayor continuidad, en torno a 4,5 puntos sobre 10, con una bajada brusca en 2005, debida a la confluencia negativa de varios indicadores, y una subida importante en 2007, que obtiene la mejor puntuación de la serie (5,1 puntos), para empeorar en los años siguientes y mejorar de nuevo de forma moderada a partir de 2013. Cabe destacar:
  • Gran peso del empleo eventual entre la población asalariada hasta 2007, siempre por encima del 30%, una tasa que triplicaba la de la Unión Europea en aquellos años y se extendió a la mano de obra de edad intermedia, entre 30 y 49 años. Los contratos temporales fueron los más afectados por la destrucción de empleo, actuando de parachoques de la crisis económica, lo que redujo de forma significativa el peso del empleo eventual, que registró la tasa más baja en 2013 (23,4%) para crecer de nuevo en los años siguientes.
  • El empleo a tiempo parcial ha seguido el camino inverso: a partir de unas tasas muy bajas en relación a la media europea (en torno al 8% entre 1994 y 2004) dobló esta proporción en la década siguiente, hasta alcanzar la cota más alta en 2014 (15,9%), y reducirse de nuevo ligeramente en 2015 y 2016.
  • El poder adquisitivo del salario medio ha experimentado subidas y bajadas constantes en función de los ciclos económicos pero la tendencia general ha sido a la baja, con una pérdida del 10% de poder de compra entre 1994 y 2015. Como recogemos en otro lugar, esta evolución contrasta con el crecimiento del valor monetario de las acciones empresariales en España que se ha multiplicado por cinco en el mismo periodo.
  • A diferencia el salario medio, la masa salarial (suma de todos los salarios) ha experimentado un crecimiento global del 49% entre 1994 y 2015, gracias al aumento de número de personas empleadas. Sin embargo, si comparamos la evolución de este indicador con la de los activos financieros de la economía española, estos últimos han crecido más del triple que la masa salarial, con incrementos mucho mayores hasta 2007 y descensos menores a raíz de la crisis.
  • La siniestralidad laboral (accidentes laborales con baja y enfermedades profesionales) aumentó de forma significativa en los años noventa, se redujo de forma importante en la primera década del siglo XXI y ha vuelto a empeorar en los últimos años. La tasa de accidentes laborales con baja de más de 3 días es un 50% más frecuente en España que en el conjunto de la Unión Europea.

Índice sintético de empleo. Valoración global

El índice general del empleo, elaborado a partir de las dos dimensiones anteriores, presenta unos resultados negativos en el conjunto del período, con valores superiores a 5 puntos sobre 10 en tan sólo tres años (2006, 2007 y 2008). El índice sube y baja en función del ciclo económico: importante subida de 2,3 puntos entre 1994 y 2007; brusca bajada de 1,9 puntos hasta 2012; y ligero repunte de 0,6 puntos en los últimos años.
Como valoración más global, el período comprendido en el Barómetro (1994-2016) se sitúa, en nuestra opinión, en la onda larga neoliberal iniciada en los países occidentales en los años setenta del siglo pasado cuyo esquema de funcionamiento sería el siguiente:
  • La tasa de ganancia del capital se recupera gracias a una disminución general de la participación de los salarios y a la elasticidad del empleo que aumenta la masa salarial en los ciclos expansivos y la reduce en los de crisis como consecuencia de la destrucción de empleo.
  • La disminución de ingresos salariales reduce el poder de compra de la mayoría de la población, lo que unido a los recortes del gasto social da lugar a crecientes segmentos de población empobrecida.
  • El dinero sobrante se canaliza hacia el hiperconsumo de los rentistas y nuevas clases medias funcionales, y a la colocación de “capital libre” en el mercado financiero internacional gracias a la desregulación y a la creación de sofisticados productos financieros.[2]

En este contexto crece el malestar social que se manifiesta en el rechazo de la clase política (considerada uno de los mayores problemas de España en los sondeos mensuales del CIS) y aumenta la indignación y la crítica de amplios sectores de la sociedad. Este descontento tuvo su momento culminante en las movilizaciones que siguieron al 15 de mayo de 2011, se planteaba un cambio de paradigma en la economía y una participación directa de la población en la política. Un reciente Llamamiento a un proceso constituyente describe así el conflicto creciente entre el capital y la población asalariada y la necesidad de abrir un proceso  de ruptura social e institucional:
“La relación entre el Capital y el Trabajo podría definirse por una progresiva transferencia de rentas del Trabajo al Capital y la consiguiente elevación del empobrecimiento relativo (con segmentos de empobrecimiento también absoluto) entre la población… El paro y el deterioro de las condiciones laborales no han sido un paréntesis, sino que venían de atrás pero la crisis agudizó el ataque del capital, rompiendo los precarios equilibrios anteriores, vaciando a los trabajadores de derechos y hasta de dignidad… La calle lo entendió así cuando gritaba en las manifestaciones ‘no es una crisis, es una estafa’… Si los resortes del poder parecen todavía seguros, están cada vez más cuestionaros, pues estamos en un escenario de desgarros en lo social, en lo económico y en lo ambiental. Pero no estamos en un escenario de ruptura política e institucional. Pues si los desgarros señalados son el resultado de un largo proceso, la ruptura será el resultado de la conciencia crítica de tales desgarros. Un proceso constituyente será la forma política de tal conciencia crítica, sólo viable si hay un poderoso movimiento político social que lo ponga en marcha”.[3]

Gráficos elaborados en el ámbito de Empleo:

  1. Tasa de personas ocupadas entre la población de 20 a 64 años en España y la Unión Europea (1994-2015).
  2. Evolución de la tasa de actividad de hombres y mujeres entre 1991 y 2016 (base 1991 = 100).
  3. Tasa de paro de la población activa en España (1976-2016).
  4. Tasa de paro de la población activa en España y la Unión Europea (1994-2016).
  5. Evolución de la tasa de paro por Comunidades autónomas (1994, 2007 y 2016).
  6. Evolución de la tasa de empleos con contrato temporal en España y la Unión Europea (1994-2016).
  7. Evolución de la tasa de empleo temporal entre los asalariados de 30 a 49 años en España (1988-2016).
  8. Evolución de las tasas de empleo temporal y a tiempo parcial en España (1994-2016).
  9. Evolución del salario medio en España (euros constantes, base 2015).
  10. Evolución del poder adquisitivo del salario medio en comparación con el PIB (1994-2015).
  11. Diferencias de salario medio por grupos de edad (2007 y 2015).
  12. Evolución de los salarios, las prestaciones de desempleo y las pensiones, en comparación con el PIB y el capital en acciones (1994-2015)
  13. Rentas salariales y del capital en España (2011-2015).
  14. Salario medio anual por Comunidades autónomas en 2015 y evolución del poder adquisitivo desde 2000.
  15. Evolución interanual de la masa salarial total y de los activos financieros de la economía española (1994-2015).
  16. Evolución de accidentes con baja de más de 3 días por 1.000 personas ocupadas en España y en la Unión Europea de 28 países (2009-2014).
________________
[1] La etapa de agregación de indicadores implica necesariamente un elemento de subjetividad, pues hay que decidir qué “peso” se otorga a cada indicador. Para paliar el riesgo de que la subjetividad de los autores se convierta en arbitrariedad, el usuario tiene la posibilidad de variar el peso otorgado a cada indicador, con la condición de que el conjunto de las ponderaciones sume 10; al hacerlo se actualizan automáticamente los resultados y los gráficos. Estas operaciones son sólo posibles descargándose previamente el archivo “Empleo” desde la pestaña descarga de ficheros. Ver explicación detallada al final de la  metodología recogida en el Barómetro.
[3] González, J.R. (coord.), Llamamiento a un proceso constituyente, Icaria, 2017, págs. 19-24.

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