lunes, 22 de mayo de 2017

Los militantes castigan al aparato del PSOE con la victoria de Pedro Sánchez en las primarias

Publicado en: 22 Mayo, 2017

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Por Kaos. Izquierda a debate
La primera lectura de estos resultados parece obvia: la militancia del PSOE ha castigado al aparato por su política abiertamente capituladora al PP y por el pucherazo interno que supuso la gestora y ha optado por Pedro Sánchez, que ha aparecido como el candidato izquierdista y democrático.
Al final, contra viento y marea, con la mayoría aplastante del aparato del partido y los poderes mediáticos en contra, Pedro Sánchez ha superado ampliamente a Susana López en las primarias del PSOE. La primera lectura de estos resultados parece obvia: la militancia del PSOE ha castigado al aparato por su política abiertamente capituladora al PP y por el pucherazo interno que supuso la gestora y ha optado por Pedro Sánchez, que ha aparecido como el candidato izquierdista y democrático.  Aunque no depositamos ninguna expectativa en lo que Pedro Sánchez pueda hacer (sus vaivenes y contradicciones así lo indican) estos resultados agudizarán la crisis interna del PSOE, fracturado entre un aparato cuestionado que no está dispuesto a dejar paso y la fracción de Pedro Sánchez avalada por los resultados. Hay que entender estos resultados como parte de la crisis general que está viviendo la socialdemocracia europea (Francia es el último capítulo de la catástrofe), víctima del abandono de sus viejos postulados socialdemócratas y de su adaptación a los programas y políticas neoliberales en las últimas décadas.
Kaos. Izquierda a debate


La militancia castiga al aparato del PSOE: Pedro Sánchez gana las primarias

Pedro Sánchez ha ganado las primarias del PSOE. El exsecretario general de los socialistas volverá el liderar el partido tras imponerse este domingo a Susana Díaz y a Patxi López. Con el 99% de los votos escrutados Sánchez supera el 50% de los apoyos (50,21%) frente al 40% de la presidenta de Andalucía (39,94%) y el 10% del exlehendakari (9,85%).
Según los datos facilitados por la dirección nacional del PSOE, el exsecretario general ha conseguido 74.223 votos a favor de su candidatura. Por su parte, la responsable del Ejecutivo andaluz ha logrado 59.041 respaldos, mientras que el expresidente del Gobierno vasco ha obtenido 14.571 apoyos.
Sánchez, que se había autoproclamado el candidato de la militancia, ha conseguido derrotar al aparato, que se había posicionado públicamente a favor de Susana Díaz. El éxito cosechado por el nuevo líder de los socialistas aventura cambios no solamente en la dirección del partido, sino también en las filas del Grupo Parlamentario.
El portavoz de los socialistas en la Cámara baja, Antonio Hernando, ha protagonizado la primera baja al anunciar que dimite en el cargo. Una responsabilidad que podría recaer en una mujer. En concreto, fuentes del partido apuntan que la elegida podría ser Susana Sumelzo o Adriana Lastra.
“Era posible, y lo hicimos juntos. Muchas gracias por todo. No os vamos a fallar”, ha escrito la diputada del PSOE en su cuenta personal de Twitter. “Ya está !! Ganó la épica!!! Ganó Pedro y un equipo de miles de socialistas”, ha afirmado, por su parte, el también socialista y reconocido ‘sanchista’, Odón Elorza.
Era posible, y lo hicimos juntos. Muchas gracias por todo. No os vamos a fallar. 

15 promesas de Pedro Sánchez

Exigir la dimisión de Rajoy, reforma federal de la Constitución, límite de 90 días para la gestora…
Se acabaron los mítines, la hora de la verdad. Pedro Sánchez tiene un plan para después del 21-M. Un modelo de partido y un modelo de país. Estas son las principales promesas que ha dejado durante la campaña y que están plasmadas también en su documento político.
2- Un PSOE “autónomo”, que recupere “el espacio que nunca debimos perder, la izquierda, y planteando una alternativa de mayoría social”.
3- Una reforma constitucional federal, manteniendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, pero perfeccionando el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado.
4- Derogar la reforma laboral.
5- Fijar el Salario Mínimo Interprofesional, respetando el diálogo social, en 1.000 euros mensuales para 2020.
6- Avanzar a la jornada de 35 horas antes de 2020.
7- La revocación o censura de un secretario general requerirá ser motivada y acordada por un mínimo del 51% de votos del Comité Federal u órgano equiparable a otro nivel territorial y deberá ser aprobada por la militancia en una consulta.
8- Las gestoras del PSOE tendrán un mandato limitado de 90 días como máximo.
9- La obligatoriedad de consultar a la militancia los acuerdos de gobierno.
10- Incluir en los estatutos el derecho de Iniciativa Política de los Militantes, para que puedan articular propuestas que sean discutidas en órganos superiores al local.
11- Establecer un Código de redes sociales.
12– Establecer la doble vuelta en las primarias para elegir al secretario general.
13- Los candidatos a la Presidencia del Gobierno y de las autonomías, así como a las alcaldías y la cabeza de lista al Parlamento Europeo, serán elegidos por primarias abiertas (militantes y simpatizantes previa inscripción). Y la elección de candidatos al Congreso, Senado, Parlamento Europeo, Parlamentos de CCAA y ayuntamientos (a partir de una determinada población) se realizará por el voto secreto y directo de los militantes y simpatizantes del ámbito territorial.
14- Acabar con los aforamientos.
15- Creación de un Consejo de Alcaldes.


El País por su parte cada vez más la voz del IBEX 35 y en su línea habitual de apoyo a Susana Díaz y al grueso del aparato del PSOE, publica el siguiente artículo editorial:

El ‘Brexit’ del PSOE

La victoria de Sánchez profundiza la crisis del Partido Socialista

Pedro Sánchez comparece tras proclamarse su victoria. PIERRE-PHILIPPE MARCOU AFP / ATLAS
La victoria de Pedro Sánchez en las primarias del partido socialista sitúa al PSOE en una de las coyunturas más difíciles de su larga historia. El retorno a la secretaría general de un líder con un legado tan marcado por las derrotas electorales, las divisiones internas y los vaivenes ideológicos no puede sino provocar una profunda preocupación.
La propuesta programática y organizativa de Sánchez ha recogido con suma eficacia otras experiencias de nuestro entorno, desde el Brexit hasta el referéndum colombiano o la victoria de Trump, donde la emoción y la indignación ciega se han contrapuesto exitosamente a la razón, los argumentos y el contraste de los hechos. En este sentido, la victoria de Sánchez no es ajena al contexto político de crisis de la democracia representativa, en el que se imponen con suma facilidad la demagogia, las medias o falsas verdades y las promesas de imposible cumplimiento.
Finalmente España ha sufrido también su momento populista. Y lo ha sufrido en el corazón de un partido esencial para la gobernabilidad de nuestro país, un partido que desde la moderación ha protagonizado algunos de los años más prósperos y renovadores de nuestra historia reciente. Lo mismo le ocurrió en los meses pasados al socialismo francés, que se encuentra al borde de la desaparición de la mano del radical Benoît Hamon. Y un desastre parecido se avecina en el laborismo británico, dirigido por el populista Jeremy Corbyn. Sería ilusorio pensar que el PSOE no está en este momento ante un riesgo de la misma naturaleza. En todos los casos, la demagogia —conocida en Podemos o Trump— de los de abajo contra los de arriba se ha impuesto a la evidencia de la verdad, los méritos y la razón. Debemos asumir que esto nos sitúa ante una situación muy difícil para nuestro sistema político.
Sánchez ha construido su campaña sobre dos promesas de imposible cumplimiento. Una, conformar, con la actual configuración del Parlamento, una mayoría de gobierno alternativa al Partido Popular. Pero aunque se haya pretendido convencer a la militancia de que entonces se pudo pero no se quiso, esa mayoría fue imposible en octubre pasado y lo es también ahora, pues el PSOE no tiene la fuerza ni la capacidad de construir una mayoría de gobierno estable.
La segunda promesa ha sido la de redibujar el Partido Socialista como una organización sin instancias intermedias en la que solo existe un líder, el secretario general, y los militantes. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja: el PSOE es un partido profundamente descentralizado, tanto desde el punto de vista orgánico como territorial, donde existen múltiples instancias de poder con las que es inevitable contar. No entender ni respetar esa pluralidad y complejidad es lo que le llevó a perder la secretaría general en octubre pasado.
Fue la combinación de esos dos hechos, la imposibilidad de gobernar y la negativa a aceptar las consecuencias, lo que llevó a Pedro Sánchez a perder el apoyo del comité federal y, eventualmente, a dimitir. Las circunstancias no han cambiado, así que Sánchez vuelve al punto de partida de octubre. Con una diferencia crucial: que lo hace después de una serie de giros ideológicos en cuestiones clave (las alianzas con Podemos y el concepto de nación) que le alejan aún más de la posibilidad de gobernar.
En un momento en el que España enfrenta un grave problema territorial en Cataluña, era más necesario que nunca que el PSOE se configurase como un partido estable y capaz de suscitar amplios apoyos. Lamentablemente, el proyecto de Sánchez, en el que no cuenta con nadie que represente el legado de 22 años de Gobierno del PSOE ni ningún poder territorial significativo, aboca al partido a la profundización de una ya gravísima crisis interna. Como demuestran las debacles electorales que sufren los socialistas en toda Europa, y como ya han experimentado los socialistas en España, los márgenes para la supervivencia y relevancia del proyecto que aspiran a encarnar son de por sí ya muy estrechos. En esas circunstancias, la confusión ideológica y el modelo de partido asambleario en el que se ha apoyado Sánchez fácilmente podrá desmovilizar aún más a sus votantes y alejar a los socialistas del poder.

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