lunes, 22 de mayo de 2017

MENOS ES MÁS". CÓMO ACOMPAÑAR A UNA PERSONA ENFERMA


"I am alone in a world of thinking". Habib, en la Jungla de Calais, 2016.
Migration Museum, Londres
1.    ACOMPAÑAR
 "Acompañar" no quiere decir estar todo el rato o largo rato con la persona enferma. Quiere decir que la persona note tu presencia en su vida, aunque sea con pequeños momentos.
Se puede acompañar en persona, por Whatsapp,  por SMS, por email o mandando una notita u objeto.
La persona enferma seguramente no pueda interaccionar como podría si estuviera sana. Pregúntale cómo quiere estar en contacto: ¿con un Whatsapp a la semana?, ¿con una visita al mes?

2.    SILENCIO
En nuestra cultura pensamos que el contacto social es hablar mucho, mucho rato, de forma energética y vigorosa.
Pero hay otras maneras de acompañar.
Escuchar requiere tanta energía o más que hablar.
Cualquier esfuerzo que la persona enferma haga seguramente lo pagará luego con malestar durante horas o días.
La persona enferma necesita toda su energía (¡y la que no tiene!) para vivir con su enfermedad y para intentar mejorar. No le sobra energía para llevar a cabo una vida social, pero al mismo tiempo necesita contacto social y acompañamiento. La enfermedad supone para la persona afectada un estado lleno de soledad.

3. RITMO
Tú,  como persona sana, vives a un ritmo que para una persona enferma puede parecer como si fueras a 1.000 por hora, mientras que ella solo puede ir a 10 por hora.
Si quieres acompañar un ratito a una persona enferma, necesitas ralentizar tu ritmo: la velocidad a la que hablas, el tono de voz, … ir despacito. Porque si hablas y te mueves a tu ritmo habitual, seguramente agobiarás y agotarás más a la persona enferma.
Si vas a verla en persona o hablas por teléfono, puedes hacer antes tres respiraciones profundas por lo menos, (inspirando y expirando lentamente) y reducir tu velocidad física y mental. Recuerda que estás ahí sobre todo para ESCUCHAR.

4. TIEMPO
Si haces una visitas cara a cara o por teléfono, recuerda que el RITMO y el TIEMPO son dos conceptos clave que tienes que tener en cuenta. A parte de ralentizar tu ritmo, tienes que ser consciente del tiempo (una publicación británica muestra que los enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica no toleran visitas de más de 15 minutos).
Si preguntas a la persona enferma cómo está, hazlo con una pregunta "abierta" ("¿cómo estás?") y no con una "cerrada" ("¿qué tal estas, bien, no?" "¿verdad que estás mejor?" "¿verdad que pronto mejorarás?"). Las preguntas cerradas impiden a la persona enferma expresar su verdad y le comunican que contigo tiene que fingir que está mejor de lo que está. Le hacen sentir más sola e incomprendida de lo que ya se siente.

5. ESTÁS AHÍ PARA ESCUCHAR
Recuerda que tú no eres el protagonista de esta interacción.  No estás con la persona enferma para hablar, entretener o dar consejos.  Estás ahí para ESCUCHAR y acompañar con tranquilidad, solidaridad y cariño.
Deja que la persona enferma hable y que lo haga a su ritmo.
A parte de escuchar, se puede interaccionar de otras maneras, como por ejemplo dándole un masaje en los pies si lo desea.
Aunque sea incómodo para ti, un ratito  de compañía en silencio también puede ser, para la persona enferma, una gran ayuda.
También puedes ofrecer, si quieres y puedes, ayudarle con alguna pequeña tarea doméstica.
Y no te olvides de que los familiares y cuidadores de la persona enferma también necesitan apoyo y que se les escuche .
Recuerda que "menos es más". Un SMS, un Whatsapp o 10 minutos de visita pueden ser, en la semana de la persona enferma, un gran regalo.
"Mientras estás escuchando,  estás disminuyendo el sufrimiento de la persona" (Pema Chödrön).

6. MENSAJES, WHATSAPP, SMS, EMAILS Y CARTAS
Un pequeño mensaje comunicando cariño y apoyo puede ayudar mucho a la persona enferma.
Pero tiene que ser corto. Whatsapps de 15 líneas o correos de 5 párrafos pueden ser demasiado para la persona enferma y pueden agotarla.

7. ESCUCHAR LAS EMOCIONES DE LA PERSONA ENFERMA
Puede ser que la persona enferma exprese emociones de forma repentina o de maneras que normalmente no se expresan en público.
Las emociones no son buenas ni malas. Son parte de la existencia humana.
La persona enferma puede expresar emociones sobre lo que vive (pena, inseguridad, rabia, etc.), sobre el impacto de la enfermedad en su vida.
También puede expresar emociones que son el producto de su malestar, su dolor o del cansancio que le produce la enfermedad.
Hay procesos de la enfermedad que producen expresiones emocionales que forman parte del proceso orgánico, como en un ictus, una intoxicación o ciertas medicaciones o tratamientos, pero que no son propiamente de la persona enferma.
¿Qué hacer ante las emociones de la persona enferma?  Escuchar con calma, mostrar empatía (mostrar que nos importa lo que siente) y solidaridad. Dejar que la persona se desahogue. Aceptar que la persona necesita expresar esas emociones. Dejar que se desahogue el tiempo que necesite.
¿Qué NO hacer? No juzgar, huir o mirar a la persona como a un bicho raro. No intentar animarla (necesita expresar esa emoción antes de poder cambiarla). Es el momento de su pena, rabia o miedo. No es el momento de intentar poner una cara alegre para que tú estés más cómodo.
No intentes convencerle de que no sienta lo que siente. Acéptalo.
Lo más importante que estás haciendo para la persona enferma es ESCUCHARLE.

8. TU MALESTAR
El sufrimiento de otras personas  nos hace sentir incómodos. Estar en contacto con alguien enfermo es estar ante el sufrimiento. En nuestra sociedad se evita y se niega la existencia del sufrimiento aunque forme parte de la vida.
Pero ni en las escuelas ni en las familias ni en las facultades de medicina ni de enfermería se habla de este tema.
Estar ante alguien que sufre, sobre todo si nos identificamos con la persona, si la conocemos, nos recuerda nuestra vulnerabilidad.  Sabemos que, aunque no estemos sufriendo en ese momento, podríamos sufrir también porque somos humanos.
Al querer evitar ver el sufrimiento, evitamos a gente enferma de nuestro entorno, aunque sean las personas que más necesitan ser arropadas.
Este malestar hace que a veces también se tengan comportamientos nerviosos ante alguien que sufre.
Hay gente que va a ver a una persona enferma una vez y no vuelve porque piensa que "no sirve para nada"... ¡como si pasar un rato con una persona enferma le fuera a curar! Es difícil aceptar que muchas enfermedades no se curan o que se tarda mucho en mejorar.

9. HABLAR DE LA PERSONA O CON LA PERSONA ENFERMA
La incapacidad de nuestra sociedad de tener empatía ante el sufrimiento de los demás también se muestra en que se tiende a hablar DE la persona enferma en vez de hablar CON ella.
Es normal que se diga a un amigo que alguien querido está enfermo. Pero solo hablar DE la persona y no CON ella, es decir evitar comunicarse de alguna manera, no la ayuda.

10. Piensa en alguna otra idea para acompañar a una persona enferma.

RECUERDA que si vas a visitar a una persona enferma, no deberías introducir en su casa (en tu ropa o cuerpo) productos químicos que puedan empeorar su salud (perfumes, colonias, aftershave, tu ropa lavada con suavizante). Esto es relevante para toda enfermedad, en especial si la persona tiene algún Síndrome de Sensibilización Central.

Clara Valverde,  LigaSFC

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