lunes, 8 de mayo de 2017

Otra de Calatrava: goteras en la estación del World Trade Center

COSTÓ 4 MIL MILLONES DE DÓLARES


El techo del Oculus, la estación de metro neoyorquina diseñada por el arquitecto español, no ha resistido las inclemencias meteorológicas

Foto: Imagen de la estación del World Trade Center. (Reuters)
Imagen de la estación del World Trade Center. (Reuters)AUTOR
Un año y dos meses. Ese ha sido el tiempo que ha resistido el techo de Oculus, la estación de metro del World Trade Center. Diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, su construcción costó 4.000 millones de dólaresy tardó 12 años en completarse. A pesar del sobrecoste y la tardanza, no tardó en convertirse en uno de los iconos de Nueva York. Pero, como en casi cualquier obra del arquitecto, ya han aparecido los primeros problemas.
Este viernes, los usuarios de la estación de metro han mostrado las impresionantes goteras que han transformado el interior en un gigantesco charco.
El nivel de agua es tal que se han formado impresionantes colas para poder salir del lugar.
Desde su agencia de comunicación han querido desmentir que los problemas de goteras tengan que ver con problemas del edificio. Apuntan a que son causa de las "fuertes precipitaciones" que se han producido en Nueva York en las últimas horas y que han afectado "a otras infraestructuras de transportes como la estación Grand Central o Penn Station". Además, según apuntan, hay áreas en construcción en el World Trade Center, "que han sido el origen de las filtraciones de agua". "Así lo ha declarado la Autoridad Portuaria de la ciudad y de Nueva Jersey", señalan.
No es la primera vez que Calatrava se enfrenta a las goteras. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia construyó Ágora, un edificio clausurado durante meses por tener goteras. Concebido como una plaza cubierta, se invirtió en su construcción más de 95 millones de euros, pero sus carencias han llevado al gobierno de Ximo Puig a evitar su uso hasta que se arreglen las deficiencias.
El arquitecto ya tuvo que pagar tres millones de euros al Principado de Asturias por negligencia en la construcción del Palacio de Congresos de Oviedo, cuya cubierta se hizo fija cuando en el contrato estaba previsto que fuera móvil. Conocido es también el desastre del punte de Zubizurri, en Bilbao, cuya pasarela de cristal resbala cuando llueve, algo cuanto menos frecuente en la ciudad vasca.

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