viernes, 12 de mayo de 2017

Quiénes son los nuevos pobres españoles

http://www.vozpopuli.com/la_economia_explicada/Relevo-pobres-espanoles_7_1025367457.html

Ahora, y aunque nos pueda parecer que no es así, un hogar con una pensión baja ya no es “tan pobre” como lo era en 2008. Ha sido sustituido por hogares sin ingresos o con la mayoría de sus miembros en desempleo.
Quiénes son los nuevos pobres españoles.
Quiénes son los nuevos pobres españoles. EFE
Mucho se ha hablado de desigualdad. La Gran Recesión ha puesto en el punto de mira de analistas y medios de comunicación los efectos que ha tenido sobre la renta de los hogares, así como su distribución. A pesar de que la desigualdad ha centrado debates desde hace mucho más tiempo en otros países, en España, anestesiada por la burbuja inmobiliaria, el debate no brota hasta una vez iniciada la crisis, elevándose el tono a medida que con el paso de los años la situación iba agravándose. 
Parte del amanecer de este debate en España es culpa de la proliferación de unas bases de datos cada vez más completas y que permiten comparar períodos de tiempo cada vez más amplios. Por ejemplo, ha ayudado enormemente en este análisis una encuesta, la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) y que cada año publica el INE, que a pesar de tener ya una cierta historia, es ahora cuando más atención se le ha prestado. Esta encuesta nos permite hacer un análisis, más o menos profundo, de los hogares españoles, en particular la evolución de su desigualdad, al disponer de una amplia información, entre la que destaca una importante desagregación de las rentas percibidas. Como comprenderán, mi objetivo no es hoy realizar un análisis profundo de la misma, bien por espacio, bien porque no es el lugar. Pero sí quería permitirme el lujo que me brinda este medio para hacerles llegar algunos pequeños resultados de un análisis que estoy desarrollando para otras cuestiones.
Recientemente el INE ha publicado los datos de la ECV para el año 2016, y que en realidad contiene información de la renta del año 2015. De este modo, y con datos homogéneos, disponemos de información continua desde 2008. Esto es, con información para 30.000 individuos cada año es posible dibujar la evolución no solo de la renta de los hogares, sino además es igualmente posible estudiar en detalle las razones que determinan dicha evolución desde los inicios de la crisis hasta el más reciente año disponible.
Para empezar, la figura 1 muestra la evolución de la renta neta de las familias, ajustadas por unidades físicas de consumo según criterio de la OCDE y en euros constantes de 2011 y para cada decil de la distribución (1, 2, …, 8 y 9). La renta media de cada decil ha sido relativizada al valor medio del año 2008. De este modo, la renta media de cualquier decil para un año en concreto refleja el valor relativo comparado con el que dicho decil poseía en el año 2008. Por ejemplo, si en 2010 un decil toma el valor 70, significa que en dicho año la renta de dicho decil era un 30 % inferior a la que poseía en 2008. Este modo de representación es muy útil para valorar cambios en la dispersión de la renta, y por ello, en última instancia, de la desigualdad.
Como se puede comprobar, los deciles que mayores caídas experimentan durante estos años son la 1, 3 y en menor medida la 2, que juguetea hacia arriba y hacia abajo. Por el contrario, los deciles que menos han caído, por este orden, han sido 9, 7, 8, 6 y 5. Es evidente, pues, que con este ranking la dispersión de rentas de los hogares españoles ha aumentado. Sin embargo, y como refleja el gráfico con estruendosa evidencia, gran parte del aumento de la desigualdad, de la amplitud del abanico que se forma a lo largo de los años, es causada por el comportamiento de un solo decil, el uno.
Fig. 1
Fig. 1 A.H.
La figura 2 muestra la comparación entre dos años, 2008 y 2015, de nuevo por deciles de renta, aunque esta vez diferenciando por los componentes de la misma. El objetivo de este ejercicio es conocer qué rentas de entre las que ingresa un hogar son las que más se han ajustado durante este tiempo. Para ello diferencio entre salarios, pensiones públicas, prestaciones por desempleo, ayudas asistenciales o familiares y otras rentas, donde se incluyen las del capital. La suma ponderada del crecimiento de cada una de las rentas nos daría la variación total, representada por la línea negra.
Fig. 2
Fig. 2 A.H.
Lo primero que llama la atención es algo inesperado: la caída en las rentas de las familias más pobres se explica principalmente por la caída de las pensiones públicas. Es decir, los ingresos por pensiones para las familias con menos renta se han desplomado en el curso de estos años, lo que resulta sorprendente.
Lo primero que se debe mirar es qué ha pasado con los jubilados
Este resultado es cuando menos desconcertante. Podría parecer que, o bien por razones naturales han desaparecido una proporción elevada de jubilados, algo que podemos descartar inmediatamente por razones obvias (no recuerdo ningún evento que se haya llevado por delante a nuestros queridos abuelos) o bien porque haya habido un recorte a la “griega” de nuestras pensiones, algo de nuevo descartable. La pregunta resulta cuando menos interesante de responder: ¿qué puede explicar este sorprendente hecho? 
Lo primero que se debe mirar es qué ha pasado con los jubilados. Cuando se escarba en los datos (lo pueden mirar en el INE), resalta un dato interesante, los jubilados prácticamente desaparecen de los primeros deciles en 2015 si lo comparamos con los existentes en 2008. Si descartamos el genocidio, queda preguntarse hacia dónde se han ido estos pensionistas. Y a poco que uno lo piense llega a una respuesta sencilla, pero elemental: hacia ningún lado. Siguen ahí. No se han movido, sino que lo que se ha movido es el decil.
En 2008 una parte importante de los hogares más pobres estaban constituidos principalmente por ancianos jubilados, cuyas principales rentas provenían de las prestaciones por jubilación
Para que lo entendamos, en 2008 una parte importante de los hogares más pobres estaban constituidos principalmente por ancianos jubilados, cuyas principales rentas provenían de las prestaciones por jubilación. Sin embargo, la llegada de la crisis ha cambiado este panorama. Ahora, y aunque nos pueda parecer que no es así, un hogar con una pensión baja ya no es “tan pobre” como lo era en 2008. Ha sido sustituido por hogares sin ingresos o con la mayoría de sus miembros en desempleo.
Por ejemplo, en 2008 en el primer decil, el 23 % de los individuos estaban jubilados. En 2015 solo el 8,7 %. ¡Se ha dividido por tres! Lo mismo ha ocurrido en el decil 2, aunque ya en menor proporción, del 38 % al 26 % y sucesivamente. Por el contrario, han aumentado a partir de la mediana en adelante. Sin embargo, el porcentaje de hogares con algún miembro en desempleo se ha disparado en los deciles más bajos. Así, en la primera pasa del 51 al 81 %, en la segunda del 27 al 58 %, mientras que permanece constante o cae para el resto de los deciles.
Por último, en el decil 1 y 3 aumenta el número de hogares sin ingresos de mercado, familias que subsisten a partir de ingresos sociales o ayudas de familias. Y si algún miembro del hogar aún recibe ingresos salariales, este se ha desplomado un 49 %. Estas cifras explicarían la “sustitución” entre los hogares más pobres de los jubilados por desempleados o familias sin recursos.
En definitiva, el aumento de la desigualdad de los hogares en renta viene explicado principalmente por el nefasto comportamiento en la parte más baja de la distribución. La principal explicación es el aumento del desempleo y del número de hogares que en consecuencia se han quedado sin ingresos. Esperemos que la recuperación económica suponga una reversión a esta tendencia como así pareciera ocurrir a partir de 2015 a la luz de estos últimos datos. Crucemos los dedos.

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