martes, 9 de mayo de 2017

Sin justicia 36 años después del “Caso Almería”

http://www.noticiasdealmeria.com/noticia/130006/almeria/sin-justicia-36-anos-despues-del-caso-almeria.html





La hermana de uno de los asesinados no quiere que el crimen “quede en un libro empolvado en una biblioteca”
Se cumplen 36 años del “Caso Almería”, y el Centro Andaluz del Pueblo Javier Verdejo, ha organizado este domingo un acto en recuerdo de Juan Mañas Morales, de 24 años y trabajador de FEVE, Luis Montero García, de 33 y empleado de FYESA y miembro del PCE, y Luis Manuel Cobo Mier, de 29 y en nómina de ACERIASA, tres amigos torturados y asesinados por agentes de la Guardia Civil tras confundirles con terroristas de ETA.
El homenaje ha tenido lugar en el monolito en memoria de las tres víctimas de crimen “por el que nadie del Estado español ha pedido perdón” según apunta Mariano Junco, del CAP Javier Verdejo, quien relató en su intervención el trato de favor que tuvieron los únicos tres guardias que fueron condenados por el crimen a pesar de que fueron once los que se vieron implicados desde el primer momento. Además, los hechos fueron calificados de homicidio en vez de asesinato, al no admitirse la existencia de premeditación ni alevosía, y sí un acto propio del cumplimiento del deber… como si la tortura, y el falseamiento de la escena de un crimen fuera parte de las obligaciones.
El 28 de julio de 1981, la Audiencia Provincial de Almería "por ser criminalmente responsables de tres delitos de homicidio" al Teniente Coronel Castillo Quero, al Teniente Gómez Torres y al guardia Fernández Llamas y se marca el pago de una indemnización de tres millones de pesetas a las familias de las tres víctimas. En 1984 el Tribunal Supremo confirmará la sentencia de 24 años de cárcel para el primero, 15 para el segundo y 12 para el tercero.
Quienes participaron en algún momento en aquellos hechos juzgados, pero no fueron condenados son los sargentos Rafael Cañadas Pérez, Antonio González Bueso, Juan Sánchez Cabrera, Cabo Primero Guillermo Visiedo Beltrán, los guardias Eduardo Fenoy Rodríguez, Ángel Ojeda Guerrero, Antón Pavón Merino, Juan Martínez Castro.
Junco señala que los condenados “vivieron a cuerpo de rey” tras un juicio que fue “una farsa total”, que llevó al letrado de la familia, Darío Fernández, a la semiclandestinidad por las amenazas de muerte recibidas, Tras ratificar el Tribunal Supremo la sentencia, pasaron a cobrar de los fondos reservados del Estado.
Por tres veces las familias han solicitado ser reconocidas como víctimas del terrorismo, pero han recibido la callada por respuesta
La hermana del asesinado almeriense, Maricarmen Mañas, presente en el acto, agradeció el apoyo de las organizaciones y personas convocantes “por su lucha constante a nuestro lado”.
Mañas dijo que “el Caso Almería, como muchos otros, no puede quedar en el olvido, ni en un libro empolvado en una biblioteca”. Reclamó que este hecho sirva para “transmitir a las nuevas generaciones valores como la amistad, la solidaridad y la justicia”, para lo que “hay que seguir luchando para reparar las heridas que aún siguen abiertas en España”, y criticó que estos hechos se calificaran como “un trágico error, un trágico error que marcó la vida de tres familias, emprendiendo una lucha con uñas y dientes contra el Estado que siempre dio la espalda a tres víctimas y tres familias, que sólo pedían Justicia, Justicia que nunca apareció”.
Por último destacó la lucha por la “dignidad, la inocencia y la honradez de Juan Mañas, Luis Cobos y Luis Montero”.
¿QUÉ FUE EL CASO ALMERÍA?
Era 7 de mayo de 1981 cuando en Madrid, la organización terrorista ETA atentaba contra el Cuarto Militar del Rey, hiriendo de gravedad al general Joaquín Valenzuela, y matando a sus tres acompañantes. A partir de ahí se activa el dispositivo de caza y captura de los criminales, y es el domingo día 10, cuando un comunicado oficial anuncia la muerte de tres terroristas en un tiroteo con la Guardia Civil en Almería.
En realidad, no había sido más que un montaje, ya que los detenidos eran tres ciudadanos que nada tenían que ver con aquello, pero a quienes la Guardia Civil, a base de tortura, quiso arrancarles su implicación en el atentado. Después se dieron cuenta de que no eran los terroristas, y para encubrir lo ocurrido, los descuartizaron, vaciando varios cargadores de balas en cada uno de ellos para simular aquel tiroteo, y con el dinero que llevaban las víctimas para comprar los regalos de la comunión del hermano de Juan Mañas, compraron gasolina, y los quemaron.

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