jueves, 15 de junio de 2017

Cristiano Ronaldo, el pan y el circo

La Fiscalía atribuye al jugador del Madrid la creación de un entramado para desviar 15 millones de euros a paraísos fiscales


DAVID TORRES| Publicado:  - Actualizado: 08:53
Cristiano Ronaldo
El futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo. / Efe
La técnica de la cortina de humo ha sido utilizada con éxito en tiempos recientes para desviar la atención del respetable del mismo modo que la muleta hurta al toro el cuerpo del torero. Venezuela, Gibraltar, el piso de Ramón Espinar, Venezuela, las coca-colas de Ramón Espinar, Venezuela, han ido taponando con más o menos fortuna las diversas corruptelas, escándalos y tramas mafiosas en que andan enfangados los peces gordos del PP. Así los periodistas amigos tenían tema sobre el que escribir y los presentadores amigos forraje con el que abrir el telediario. Hubo momentos, cuando se juntaban tres y cuatro imputaciones por semana, en que una cortina de humo tapaba otra cortina de humo de tal modo que aquello tampoco se entendía demasiado. De eso se trataba.
Crecía la sospecha de que los célebres “marianismos” de Rajoy (“es el vecino el que elige al alcalde”, “los catalanes hacen coshash“, etc.) estaban en realidad preparados por un equipo de guionistas, probablemente el mismo de Forrest Gump. Después se creyó que quizá el presidente se estaba usando de cortina de humo a sí mismo, al estilo del Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Así, para despistar, unas veces se presentaba como Rajoy y otras como Mariano. Pero esta hipótesis se desvaneció al comprobarse que no había mucha diferencia entre el presidente oficial y el de andar por casa, que daba lo mismo si leía el B.O.E. o el Marca.
Lo novedoso, sin embargo, ha ocurrido el pasado martes y 13, día aciago donde los haya, en que el debate sobre la moción de censura de Unidos Podemos en el parlamento coincidió con la denuncia de la Fiscalía contra Cristiano Ronaldo por cuatro delitos fiscales. La técnica de la cortina de humo ha dado un paso adelante al utilizar la política para distraer al personal de lo que de verdad le importa: el fútbol. Y no, no estoy haciendo un chiste. O puede que sí lo esté haciendo y, sin saberlo, yo también estoy obedeciendo un guión. En cualquier caso, parece bastante raro que el caso Football Leaks ya se haya llevado por delante, al menos, al director de un periódico, Pedro Cuartango, y que Florentino Pérez maniobrase para poner al frente de El Mundo a Eduardo Inda.
Hoy buena parte de la prensa (la poca que se ha hecho eco de la noticia: casi quince millones de euros defraudados a Hacienda) repite el comunicado de la Fiscalía que atribuye a Cristiano la creación de un entramado para desviar dinero a paraísos fiscales a la época en que fichó por el Real Madrid, cuando era presidente de la entidad Ramón Calderón. Algo verdaderamente notable, por emplear lenguaje mariano, ya que Calderón dimitió de la presidencia del club en enero de 2009 mientras que Cristiano no ficharía por el equipo blanco hasta cinco meses después, en junio de ese mismo año, tras aceptar la oferta el Manchester United. Quien se atribuyó entonces su fichaje no fue Calderón, sino Florentino Pérez, quien fue investido presidente el 1 de junio con un desembolso multimillonario que incluía también a KakáBenzemá y Xabi Alonso. La prensa deportiva catalana, siempre presta a torpedear a su gran enemigo, ha llegado a insinuar que la directiva del Real Madrid ha presionado a los distintos medios para que ilustraran la noticia de la acusación con cualquier fotografía en que Cristiano saliera no con la camiseta blanca oficial del Madrid sino con cualquier otra. A ser posible, la de la selección de Portugal. O mejor, vestido de marinerito.
El panem et circenses se remonta a los tiempos de Juvenal, en el siglo I de nuestra era, que ya se quejaba de que los políticos engañaran a la plebe con algo de comida gratis y circo romano. Hoy las cosas han cambiado ligeramente, de manera que es la gente del circo la que se queja de que los políticos no hacen suficiente ruido. A lo mejor, ese Cristiano, el del Balón de Oro, el hombre gol, el pistolero implacable del Real Madrid, no es el mismo Ronaldo acusado por la Fiscalía. Seguramente es otro Cristiano, igual que Mariano, el amigo de Bárcenas y Rato, no es el mismo Mariano que Rajoy, el presidente del gobierno. El pan no sé, pero me da que el circo se nos está yendo de las manos.

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