sábado, 10 de junio de 2017

El abogado que tumbó a la banca: "¡Me han arruinado la vida!"

LA CARA B DE UN CASO CÉLEBRE


Dionisio Moreno consiguió en una sentencia histórica en 2013 que el Tribunal de Justicia de la UE frenase un desahucio y le quitase la razón a una entidad financiera

Foto: Mohamed Aziz celebrando el fallo favorable. (EFE/Alejandro García)
Mohamed Aziz celebrando el fallo favorable. (EFE/Alejandro García)
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Dionisio Moreno ya no puede más. La voz, alterada, encadena insulto tras insulto: es un hombre destruido. El modesto abogado que tumbó a los bancosel humilde letrado que cambió el sistema de desahucios en España, lleva cuatro años desaparecido y ocultándose de los medios de comunicación. La pesadilla comenzó por unas cuotas impagadas en el Colegio de Abogados de Barcelona. “Un pequeño despiste” que se fue convirtiendo en una bola de nieve que lo ha llevado casi a la indigencia.
En 2013, Dionisio Moreno, lloraba de emoción junto a Mohamed Aziz: habían ganado el caso dos años después de que el agricultor de origen marroquí dejase de pagar las letras de su hipoteca. “Dioni me llevó de la mano”, dijo el magrebí, amigo y vecino en el pueblo de Martorell, a 40 kilómetros de Barcelona. Ambos ganaron el pulso a Caixa Tarragona llegando hasta Luxemburgo en un coche de alquiler y tras varios enlaces con vuelos 'low cost'. Desde entonces todos los letrados que se enfrentan a este tipo de casos recurren a esa sentencia del Tribunal De Justicia de la UE. "Su triunfo fue el triunfo de la hormiguita", sentenció la abogada de la Plataforma Anti DeshauciosVerónica Dávalos, que calificó el trabajo de Moreno de "magistral".
Alguien se dio cuenta de que ya no figuraba en el listado de abogados y que sin ese requisito no podía ejercer: lo acusaron de intrusismo
La idea se la dio uno de esos folletos publicitarios que mandan los bancos. Hablaba de unos productos financieros. Y a partir de ahí el cerebro de Dionisio empezó a relacionar conceptos, a saltar de una idea a otra, hasta que dio con la clave: "¡Eureka!". Desde entonces, su idea ha servido en miles de casos y ha sentado jurisprudencia.
El día del triunfo definitivo, un jueves de 2013, la televisión irrumpió en casa de ‘Dioni’ y los periódicos se apresuraron a trazarle perfiles “épicos”. También las llamadas de colegas e instituciones se volvieron rutina. Pero duró poco. Alguien se dio cuenta de que ya no figuraba en el listado de abogados de su colegio profesional. Y que sin ese requisito no podía ejercer: lo acusaron de intrusismo y lo despojaron de esa gloria ganada a pulso durante dos años de pelea contra la banca. "¡Todo fue a raíz de que me vieron por la tele, si no hubiera salido no me hubrían denunciado!", se lamenta ahora.

Tocar fondo

“No sé que pasó con esas dos o tres cuotas que no pagué, no sé siquiera si me las llegaron a pasar por el banco”, dice ahora el abogado en un discurso algo atropellado por la indignación. “Pasaba problemas económicos y personales, mi padre estaba enfermo, me divorcié y estaba sin un duro”. Aún así, él mismo se pagó los viajes por Europa para defender y sacar adelante el caso Aziz.
Desde entonces, ha estado en silencio cuatro años por recomendación de otros colegas mientras se resolvía su caso. “¡Mientras yo estaba callado ellos cobraban dando conferencias sobre la sentencia de Aziz, quitándome el mérito!” , exclama con indignación. Dice que ha tocado fondo. Conduce un viejo utilitario que le prestan y ha estado tomando antidepresivos para sobrellevar la situación. Para poder trabajar se colegió en Sant Feliú.
Es mucha casualidad que justo cuando gané contra una entidad financiera empezaran a pasar todas las cosas que pasaron
Dionisio, paradojas de la vida, estudió Derecho gracias a la beca de un banco, aunque de chico quería ser arqueólogo. Vive solo en compañía de sus periquitos y se dedica a temas sociales: “Así es imposible hacer mucho dinero", comenta. Con el caso que le hizo momentáneamente célebre no ganó ni un duro. Mohamed acudió a él porque cultivaba el huerto contiguo al del padre de Moreno.
Su caso sigue en los tribunales. “Me quisieron quitar todo”, se lamenta, intuyendo manos negras: “Es mucha casualidad que justo cuando gano una sentencia histórica contra una entidad financiera empiecen a pasarme todas las cosas que me pasaron. Ha sido una situación delirante”.

Momento de estallar

Moreno sigue incurso en litigios con el Colegio de Abogados de Barcelona y asegura que ya ha llegado el momento de “estallar y contar todo lo que me ha sucedido”. Según el modesto letrado, el Consejo General de la Abogacía le dijo que no se preocupase, que aguantara un poco y que después “todo se arreglaría”, pero ha sido “justo al revés, todo se ha ido embrollando más y más”.
Vanessa González, presidenta de la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno, coincide en las acusaciones de Moreno: “Todo comenzó por el impago de esas cuotas y después se convirtió en una persecución”. Desde el Colegio de Abogados de Barcelona no contestaron a las preguntas y correos electrónicos de este diario sobre la situación de Moreno.VIDA

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