lunes, 26 de junio de 2017

Rajoy se decanta por no usar la fuerza si no puede frenar el referéndum catalán (cast/cat)

http://kaosenlared.net/rajoy-se-decanta-no-usar-la-fuerza-no-puede-frenar-referendum-catalan-castcat/

Por Kaos. Estado Español
La tesis que se impone en la sala de máquinas de la Moncloa es que el gobierno de Carles Puigdemont está “acorralado” y sólo busca la “provocación” para conseguir una reacción desproporcionada del Estado.
No cabe duda de que el “problema catalán” es el principal asunto que atraviesa la agenda política española. La anunciada convocatoria del referéndum de autodeterminación de Catalunya para el próximo 1 de octubre intensificará el enfrentamiento entre los gobiernos estatal y catalán en los próximos meses y abre distintas hipótesis sobre cuál será el desarrollo de los acontecimientos. El diario catalán ARA ha publicado un artículo sobre la cuestión que, por su interés, publicamos a continuación. 
Kaos. Estado Español

Rajoy se decanta por no usar la fuerza si no puede frenar antes el 1-O 
97 días para impedir que el 1 de octubre haya urnas en Cataluña. Ni uno más, ni uno menos. Con este horizonte trabaja el gobierno español, que asegura que está dispuesto a “todo y más” para evitar que la consulta se lleve a cabo, pero que en privado ya admite que no utilizará la fuerza para evitar que se repita la imagen del 9-N si llegada la jornada de votación el Govern sigue adelante con sus planes. Así lo admiten fuentes de la Moncloa consultadas por el ARA, que ha podido saber también que esta hipótesis ha sido tratada en diferentes conversaciones entre el gobierno de Mariano Rajoy y la cúpula del PP en Cataluña. Aún así, todas las fuentes consultadas subrayan que esta vez la Generalitat no lo tendrá fácil para sacar adelante sus planes.
La tesis que se impone en la sala de máquinas de la Moncloa es que el gobierno de Carles Puigdemont está “acorralado” y sólo busca la “provocación” para conseguir una reacción desproporcionada del Estado. Por eso, la estrategia de Rajoy -que a principio de legislatura cedió a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el liderazgo de la respuesta en Cataluña- pasa ahora por contemporizar las respuestas y dejar que sea la presión judicial la que despacio ahogue el Proceso. Un guión en que, apuntan fuentes del gobierno español, no encajaría una intervención drástica el mismo 1 de octubre para retirar urnas de los colegios o suspender la autonomía.
El objetivo de Rajoy es, pues, hacer irrespirable el ambiente antes de la fecha prevista para el referéndum insistiendo en la vía judicial y bloqueando cualquier paso que el ejecutivo haga de cara a la logística de la votaciónEn definitiva, poner las cosas tan difíciles al independentismo que este acabe para desistir de su hoja de ruta. En esta línea, será clave la presión sobre todos los agentes que de una manera u otra puedan estar implicados en la celebración del referéndum. Una prueba de ello han sido los intentos de impedir que las empresas de urnas o papeletas se apuntaran a los concursos abiertos por el Govern y que todavía pueden ser más beligerantes en el caso de las compañías que tendrían que hacerse cargo de la gestión informática de la consulta. También las cartas avisando a funcionarios y secretarios municipales -como las que Llanos de Luna ya envió el 2014 antes del 9-N- estarán a la orden del día. El ejecutivo flirtea con la idea que sea la fiscalía quien inste los juzgados a avisar a las empresas proveedoras que no participen en el proceso del referéndum, y también, si hace falta, que envíen un requerimiento a los funcionarios alertándolos de las consecuencias de desobedecer la ley.


De hecho, el principal factor en que confía Rajoy para parar el referéndum es lapresión judicial. La retahíla de notificaciones que acumulan los dirigentes soberanistas es la principal diferencia con el precedente del 9-N. Ha ayudado el cambio de piezas en la fiscalía, porque, desde la llegada de José Manuel Maza al frente del ministerio público, este organismo ha funcionado de manera autónoma en el combate al Proceso y ha permitido en el gobierno español mantener una actitud más bien pasiva. Así, por ejemplo, no fue necesario dar ningún paso en los juzgados para llevar la compra de urnas ante la justicia. También la fiscalía ha iniciado motu propio investigaciones para saber si hay delito en el anuncio de la fecha y la pregunta del referéndum.
El relevo al frente del ministerio público -muy cuestionado porque el organismo se ha alineado en varias ocasiones con los intereses del PP en los juzgados en casos de corrupción- ha demostrado una mejor coordinación con los intereses de la Moncloa sobre Cataluña. La obsesión de Rajoy es no dar argumentos para victimizar a los gobernantes catalanes mientras no sea estrictamente necesario. Y, sobre todo, ponerse de perfil, siempre que sea posible. Si, como él defiende, el problema es únicamente y exclusivamente legal, tienen que ser los fiscales y los jueces y no él quienes que lo resuelvan. Esta estrategia, sin embargo, puede tener fecha de caducidad, porque en el momento en que el Gobierno empiece a aprobar leyes o documentos legales tangibles hacia el referéndum, habrá que acudir al Tribunal Constitucional. Y aquí son los recursos del gobierno español los únicos que permiten una suspensión automática de los hechos impugnados y -gracias al discutido cambio legislativo impulsado por el PP cuando tenía mayoría absoluta- incluso la inhabilitación de cargos electos. De hecho, fuentes populares no descartan que si Puigdemont sigue adelante con su plan acabe siendo inhabilidad por el TC antes del 1 de octubre.
Un trance para Albiol
El objetivo final es dejar sin herramientas el Govern para hacer nada parecido a un referéndum. Fuentes populares admiten, no obstante, que si aún así el soberanismo sigue adelante con la intención de poner las urnas, la votación puede ser “inevitable”. La imagen de los catalanes votando a pesar de las advertencias de Rajoy sería un trance para un PP en Cataluña que ya quedó muy tocado después del 9-N. Aun así, desde la Moncloa se está convencido de que el coste de una votación en que dan por hecho que no participaría mucha gente y que aseguran que no tendría ninguna consecuencia jurídica es inferior al que podría tener una intervención para evitar la consulta. “Si votan, al día siguiente qué? No habrá pasado nada”, resumen fuentes populares, que avisan, además, que la respuesta judicial después del 1-O sí que sería contundente. De momento, Rajoy mantendrá el hermetismo sobre la estrategia que seguirá en cada escenario, y continuará repitiendo el mantra de que “el referéndum no se celebrará”. La presión antes del 1 de octubre será intensa.


Rajoy es decanta per no fer servir la força si no pot frenar abans l’1-O

97 dies per impedir que l’1 d’octubre hi hagi urnes a Catalunya. Ni un més, ni un menys. Amb aquest horitzó treballa el govern espanyol, que assegura que està disposat a “tot i més” per evitar que la consulta es dugui a terme, però que en privat ja admet que no utilitzarà la força per evitar que es repeteixi la imatge del 9-N si arribada la jornada de votació el Govern segueix endavant amb els seus plans. Així ho admeten fonts de la Moncloa consultades per l’ARA, que ha pogut saber també que aquesta hipòtesi ha sigut tractada en diferents converses entre el govern de Mariano Rajoy i la cúpula del PP a Catalunya. Tanmateix, totes les fonts consultades subratllen que aquesta vegada la Generalitat no ho tindrà fàcil per tirar endavant els seus plans.
La tesi que s’imposa a la sala de màquines de la Moncloa és que el govern de Carles Puigdemont està “acorralat” i només busca la “provocació” per aconseguir una reacció desproporcionada de l’Estat. Per això, l’estratègia de Rajoy -que a principi de legislatura va cedir a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el lideratge de la resposta a Catalunya- passa ara per contemporitzar les respostes i deixar que sigui la pressió judicial la que a poc a poc ofegui el Procés. Un guió en què, apunten fonts del govern espanyol, no encaixaria una intervenció dràstica el mateix 1 d’octubre per retirar urnes dels col·legis o suspendre l’autonomia.
L’objectiu de Rajoy és, doncs, fer irrespirable l’ambient abans de la data prevista per al referèndum insistint en la via judicial i bloquejant qualsevol pas que l’executiu faci de cara a la logística de la votació. En definitiva, posar les coses tan difícils a l’independentisme que aquest acabi per desistir del seu full de ruta. En aquesta línia, serà clau la pressió sobre tots els agents que d’una manera o una altra hi puguin estar implicats en la celebració del referèndum. Una prova d’això han sigut els intents d’impedir que les empreses d’urnes o paperetes s’apuntessin als concursos oberts pel Govern i que encara poden ser més bel·ligerants en el cas de les companyies que haurien de fer-se càrrec de la gestió informàtica de la consulta. També les cartes avisant funcionaris i secretaris municipals -com les que Llanos de Luna ja va enviar el 2014 abans del 9-N- estaran a l’ordre del dia. L’executiu flirteja amb la idea que sigui la fiscalia qui insti els jutjats a avisar les empreses proveïdores que no participin en el procés del referèndum, i també, si cal, que enviïn un requeriment als funcionaris alertant-los de les conseqüències de desobeir la llei.
De fet, el principal factor en què confia Rajoy per aturar el referèndum és la pressió judicial. El reguitzell de notificacions que acumulen els dirigents sobiranistes és la principal diferència amb el precedent del 9-N. Hi ha ajudat el canvi de peces a la fiscalia, perquè, des de l’arribada de José Manuel Maza al capdavant del ministeri públic, aquest organisme ha funcionat de manera autònoma en el combat al Procés i ha permès al govern espanyol mantenir una actitud més aviat passiva. Així, per exemple, no va caldre fer cap pas als jutjats per portar la compra d’urnes davant la justícia. També la fiscalia ha iniciat motu proprio investigacions per saber si hi ha delicte en l’anunci de la data i la pregunta del referèndum.
El relleu al capdavant del ministeri públic -molt qüestionat perquè l’organisme s’ha alineat en diverses ocasions amb els interessos del PP als jutjats en casos de corrupció- ha demostrat una millor coordinació amb els interessos de la Moncloa sobre Catalunya. L’obsessió de Rajoy és no donar arguments per victimitzar els governants catalans mentre no sigui estrictament necessari. I, sobretot, posar-se de perfil, sempre que sigui possible. Si, com ell defensa, el problema és únicament i exclusivament legal, han de ser els fiscals i els jutges i no ell els que el resolguin. Aquesta estratègia, però, pot tenir data de caducitat, perquè en el moment que el Govern comenci a aprovar lleis o documents legals tangibles cap al referèndum, caldrà acudir al Tribunal Constitucional. I aquí són els recursos del govern espanyol els únics que permeten una suspensió automàtica dels fets impugnats i -gràcies al discutit canvi legislatiu impulsat pel PP quan tenia majoria absoluta- fins i tot la inhabilitació de càrrecs electes. De fet, fonts populars no descarten que si Puigdemont segueix endavant amb el seu pla acabi sent inhabilitat pel TC abans de l’1 d’octubre.
Un tràngol per a Albiol
L’objectiu final és deixar sense eines el Govern per fer res semblant a un referèndum. Fonts populars admeten, però, que si tot i això el sobiranisme segueix endavant amb la intenció de posar les urnes, la votació pot ser “inevitable”. La imatge dels catalans votant malgrat les advertències de Rajoy seria un tràngol per a un PP a Catalunya que ja va quedar molt tocat després del 9-N. Tanmateix, des de la Moncloa s’està convençut que el cost d’una votació en què donen per fet que no hi participaria gaire gent i que asseguren que no tindria cap conseqüència jurídica és inferior al que podria tenir una intervenció per evitar la consulta. “Si voten, l’endemà què? No haurà passat res”, resumeixen fonts populars, que avisen, a més, que la resposta judicial després de l’1-O sí que seria contundent. De moment, Rajoy mantindrà l’hermetisme sobre l’estratègia que seguirà en cada escenari, i continuarà repetint el mantra que “el referèndum no se celebrarà”. La pressió abans de l’1 d’octubre serà intensa.
GERARD PRUNA DANI SÁNCHEZ UGART

No hay comentarios:

Publicar un comentario