lunes, 12 de junio de 2017

Rebelión de profesores de la UCAM contra Mendoza por la “explotación laboral” pese a las ganancias “desorbitadas”

http://www.lacronicadelpajarito.es/region/rebelion-profesores-ucam-contra-mendoza-por-explotacion-laboral-pese-a-ganancias-desorbitadas

Denuncian en un escrito que “el ultraliberalismo de esta institución, unido a la homofobia y el machismo que rezuman sus paredes, la convierten en un referente en lo relativo a prácticas opresoras”
José Luis Mendoza, presidente de la UCAM, durante una visita al Papa Francisco
Profesores de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) han estallado contra los gestores de la institución docente, encabezados por su presidente José Luis Mendoza, porque no aguantan más la situación de “precariedad” y “explotación laboral” que vienen soportando desde hace años y que, según denuncian, ha empeorado últimamente. Y ello pese a las ganancias “desorbitadas” que se están embolsando los dueños de esta universidad católica privada, que también hace alarde de sus donaciones millonarias al Vaticano.  
Un grupo de docentes de la UCAM han dicho basta ya y han elaborado un texto consensuado, al que ha tenido acceso La Crónica del Pajarito, para “trasladar a la opinión pública, y a nuestros alumnos, una situación que estamos sufriendo desde hace bastantes años y que cada vez va a peor”. El escrito conjunto de estos profesores no está firmado, pues “por motivos obvios deseamos permanecer en el anonimato”. Firmarlo habría supuesto, seguramente, el despido como represalia inmediata.
Sin mencionar expresamente a Mendoza, en el texto se afirma que en la UCAM “pese a los importantísimos ingresos que reciben gracias a las matrículas de sus alumnos, cifras desorbitadas que se miden en millones de euros, las medidas de sus gestores hacia sus trabajadores (en este caso hacia los docentes) van encaminadas a una continua explotación y desprofesionalización de los mismos”.
Y denuncian que la última directriz de la UCAM “va encaminada a que los docentes tengan que ‘manejar’ una cantidad de alumnos por aula y una cantidad de asignaturas (para cumplir la ya de por sí desorbitada cantidad de créditos de su docencia) difícilmente abordables, al menos, con un mínimo de calidad y dignidad pedagógica y profesional”. Mientras, afirman que los gestores de la Universidad “se reparten el pastel bajo la salvaguardanza de una Fundación”.
Ultraliberalismo, homofobia y machismo
El escrito denuncia la “desfachatez” de la gestión de la UCAM y tiene párrafos especialmente críticos como el siguiente: “El ultraliberalismo de esta institución, unido a la homofobia y el machismo que rezuman sus paredes, la convierten en un referente en lo relativo a prácticas opresoras contra aquellos que con su trabajo han hecho que esta institución tenga reconocimientos a nivel regional y nacional”.
Sobre los gestores de la Universidad Católica, los profesores señalan que “deslumbrados por el brillo y categoría que creen les aportan de cara a la sociedad los deportistas de élite y los ruinosos equipos deportivos, se han olvidado de que gestionan una institución de enseñanza superior que cada vez ofrece un peor nivel de formación”.
“Hay dinero para becas, galas del deporte, primas...pero para pagar a los docentes no, y a base de recortes y más recortes, de exprimir la profesionalidad de sus profesores y su voluntad de dispensar la mejor formación a los alumnos, están abocando a la institución a confirmar su ya de por sí mala fama: una universidad donde comprar el título”, añade el texto de los docentes.
Por último, denuncian que las últimas medidas de los gestores de la UCAM están “encaminadas a ahorrar dinero a costa de no contratar a nuevos profesores que son necesarios para atender a la importante cantidad de alumnos que se matriculan año tras año, e intentar hacer el ahorro en no pagar a los docentes todas las tareas extras que realizan. La fórmula es magistral: más alumnos, menos profesores, igual a ganancia asegurada a costa de todos ellos”.
Texto de los docentes
A continuación reproducimos íntegramente el escrito elaborado por docentes, titulado ‘La precariedad laboral docente es una de las señas de identidad que definen a la UCAM’.
Es curioso contemplar como multitud de instituciones católicas se afanan en defender los “valores cristianos”, significando que la solidaridad, la bondad, el bien común…debieran ser la manera de actuar por la que todos y todas debiéramos apostar. Sin embargo, en cuanto les es posible, contradicen de manera flagrante y descabellada estos principios por los que dicen apostar.
En lo que se refiere a la Universidad Católica San Antonio de Murcia, hay que significar que pese a los importantísimos ingresos que reciben gracias a las matrículas de sus alumnos, cifras desorbitadas que se miden en millones de euros, las medidas de sus gestores hacia sus trabajadores (en este caso hacia los docentes) van encaminadas a una continua explotación y desprofesionalización de los mismos. No en vano, la última directriz de éstos va encaminada a que los docentes tengan que “manejar” una cantidad de alumnos por aula y una cantidad de asignaturas (para cumplir la ya de por sí desorbitada cantidad de créditos de su docencia) difícilmente abordables, al menos, con un mínimo de calidad y dignidad pedagógica y profesional.
Debe ser, que en el caso de esta institución neocatecumenal el ‘Primer escrutinio bautismal o Primo paso’, que ilumina a este movimiento eclesial sobre el significado cristiano del sufrimiento y la cruz, y su relación con los “afectos” y con los bienes, es aplicado solo para sus trabajadores y en ninguna medida para ellos, quienes se reparten el pastel bajo la salvaguardanza de una Fundación.
Dicho ‘Primo paso’, dice lo siguiente:
Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a Él respecto a todo y a todos y les propone “renunciar a todos sus bienes” (Lc 14, 33) por Él y por el Evangelio (cf Mc 8, 35). Poco antes de su pasión les mostró como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir (cf Lc 21, 4). El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.
Catecismo 2544
El ultraliberalismo de esta institución, unido a la homofobia y el machismo que rezuman sus paredes, la convierten en un referente en lo relativo a prácticas opresoras contra aquellos que con su trabajo han hecho que esta institución tenga reconocimientos a nivel regional y nacional (aun a pesar de que muchos hubieran preferido no hacerlo. Pero no están dejando el país, quienes nos gobiernan, como para decidir dónde trabajar).
La UCAM sabe a ciencia cierta, que, teniendo en cuenta el caldo de cultivo existente a nivel socioeconómico en nuestro país, si mañana se marchan veinte doctores, pasado mañana habrá doscientos intentando trabajar y ser explotados por estos gestores cuyos principios hace tiempo que se alejaron (si alguna vez lo tuvieron) del bien común y del respeto hacia quienes han hecho crecer a esta institución, pese a la desfachatez de su gestión. Gestores, que deslumbrados por el brillo y categoría que creen les aportan de cara a la sociedad los deportistas de élite y los ruinosos equipos deportivos, se han olvidado de que gestionan una institución de enseñanza superior que cada vez ofrece un peor nivel de formación.
Hay dinero para becas, galas del deporte, primas... pero para pagar a los docentes no, y a base de recortes y más recortes, de exprimir la profesionalidad de sus profesores y su voluntad de dispensar la mejor formación a los alumnos, están abocando a la institución a confirmar su ya de por sí mala fama: una universidad donde comprar el título.
A partir de ahora, que sepan los padres que pagan las matrículas de sus hijos con dificultad o los alumnos que con mucho esfuerzo intentan mejorar su currículum estudiando en la UCAM, que la exclusividad en el trato ya no será tal, y que tendrán que compartir sus clases con 80 o 100 compañeros, dependiendo de la modalidad de estudio que elijan. Imposible que un profesor sobrecargado de docencia, trabajos fin de grado, trabajos fin de máster..., y que además no puede dejar de lado la carrera investigadora, pueda dar un trato personalizado y atender las necesidades de sus alumnos con mediana calidad.
Unas medidas encaminadas a ahorrar dinero a costa de no contratar a nuevos profesores que son necesarios para atender a la importante cantidad de alumnos que se matriculan año tras año, e intentar hacer el ahorro en no pagar a los docentes todas las tareas extras que realizan. La fórmula es magistral: más alumnos, menos profesores, igual a ganancia asegurada a costa de todos ellos.

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